Pasaron los días.
Natalia ya se había habituado a la vida de aquel lugar y le gustaba que Angst la llevara a conocer diferentes lugares del pueblo.
Por otro lado Angst ya se había acostumbrado a la presencia de Natalia en su hogar y le agradaba su compañía.
Natalia había aprendido ya, que había momentos en los que Angst necesitaba estar solo y se iba al bosque, donde ella tenía estrictamente prohibido entrar. Había veces en las que Angst regresaba muy entrada la noche, o se tardaba un día o dos en regresar. Al principio Natalia se preocupaba y no dejaba de pensar en él cuando se marchaba, pero poco a poco se fue dando cuenta de Angst siempre regresaba sano y salvo, así que dejo de preocuparse demasiado y aprendió a hacer muchas cosas sola cuando él no estaba.
Angst le había pedido a María que estuviera al pendiente de ella cuando él se marchaba por varios días y María iba a visitar a Natalia para ver como estaba.
En esos ratos que pasaban solas, María le enseñaba a Natalia a cocinar y demás.
Natalia había descubierto varias cosas del pasado de Angst gracias a María, quien le decía todo lo que sabía, que no era lo suficiente de todos modos.
Ella sabía que había algo que Angst le ocultaba pero no le gustaba entrometerse, así que nunca le preguntaba que era.
En cuanto al beso que se habían dado aquella mañana, no habían vuelto a tocar el tema y no habían hecho el intento de volver a intentar algo parecido.
A Natalia le dolía un poco aquella situación, pero por alguna razón sentía que Angst aún sentía lo mismo por ella y aumentaba con cada día que pasaba, pero no lo expresaba por medio de las caricias, los abrazos o los besos, se lo decía con miradas y sobre todo con acciones, pues el simple hecho de admitirla en su hogar y en su vida era ya una manera de decirle lo que sentía por ella.
Sin embargo poco a poco con el paso de los días, lo que había pasado aquella mañana había pasado a segundo plano y las cosas siguieron como si nada hubiera pasado.
Así que un día Natalia decidió ir sola al pueblo para comprar unas cosas cuando ya comenzaba a oscurecer.
Hacía un día que Angst se había marchado y era muy probable que regresara aquella noche o a la mañana siguiente.
Caminó un buen rato por la carretera hasta que llego al pueblo. Busco una tienda en la que vendían ropa, era una tienda muy pequeña y la dueña era una anciana bastante agradable que se llevaba bien con Natalia.
-Buenas noche- Dijo la anciana cuando la vio- ¿Ahora vienes sola?
-Si- dijo Natalia y sintió que una ola de añoranza la invadía.
-¿Qué puedo hacer por ti pequeña?
Natalia le dijo a la señora que necesitaba unos zapatos nuevos pues los suyos comenzaban a apretarle.
Se probó varios zapatos pero ninguno la convenció hasta que vio unas botas de piel negras.
-¿Puedo probarme esas?- Dijo ella.
-Claro cariño- dijo la anciana.
Natalia se los probó y camino con ellos un tramo para después volver a sentarse.
-Se te ve bien cariño- dijo la anciana con amabilidad.
-Sí, eso creo- dijo Natalia contenta.
Compro los zapatos, le dio las gracias a la dulce anciana y se marcho con los zapatos nuevos puestos.
Ya había oscurecido y la temperatura había bajado bastante.
Camino rápidamente pues estaba ansiosa de llegar a casa para darse una ducha, quizá fue por eso por lo que no se percato de la sombra que llevaba bastante tiempo siguiéndola.
-¿Natalia?- pregunto Angst al abrir la puerta de la casa- Ya llegue.
Esperó una respuesta pero nadie respondió se preocupó un poco pero después pensó que podía estar en el garaje.
Salió de la casa y caminó hacia el garaje.
-¿Natalia?- preguntó, pero no había nadie ahí.
Entonces su angustia se hizo cada vez más grande.
-¡¿NATALIA?!- Preguntó con voz grave y autoritaria para esconder la profunda preocupación que comenzaba a consumirlo lentamente.
Entonces tuvo una sensación extraña y supo que Natalia estaba en peligro, tomo las llaves de la moto lo más rápido que pudo y fue en busca de Natalia mientras el ladrido de un perro se hacía cada vez más fuerte en la distancia.
Natalia ya sabía que algo o alguien la seguía. Había mirado varias veces sobre su hombro pero nunca lograba ver quién era.
Caminaba cada vez más rápido, pero la sensación de que alguien la seguía se hacía cada vez más intensa.
Entonces escucho el ladrido de un perro a lo lejos y supo que algo estaba pasando pues sabía que aquel sonido nunca traía buenos sucesos. Se paró en seco y volteo una vez más sobre su hombro y vio… que no estaba sola…
Angst desafiaba a la velocidad, montado en su moto mientras la desesperación y la angustia anidaban en su corazón.
Miraba a uno y otro lado de la carretera en busca de alguna señal per lo único que percibía era el ladrido del perro en la lejanía.
Entonces sus ojos adquirieron una vez más aquel brillo asesino apretó los dientes y su rostro cambió bruscamente de la angustia a un odio y una furia inhumanas.
Eran cuatro y estaban muy juntos los unos de los otros, la miraban fijamente y no se movían por nada del mundo.
Natalia los miraba asustada mientras se arrepentía completamente de haber salido de casa. Pronto noto que al ladrido del perro se le unían muchos más, ladridos de desesperación y furia.
Entonces el primero dio un paso al frente y la inclino hacia Natalia, le tomo la barbilla y la miro a los ojos.
Natalia se encogió de terror ante aquella mirada tan fría y hostil que por alguna razón le recordó a Angst.
El hombre se acerco más a ella y susurro.
-Así que tú debes ser Natalia… ¿O no?- dijo con una voz grave y gutural. Natalia notó que era muy parecida a la voz de Angst, solo que esta era menos elegante y musical- Les dije que mi hermanito abriría algún día los ojos- Dijo dirigiéndose a los otros tres hombres que no mostraban ningún tipo de emoción en el rostro.
-Vamos chicos- dijo el hombre- Anímense un poco que hoy es un día memorable… el día en que mi hermano regresara con nosotros… ya lo verán…
Angst sintió entonces un golpe en el corazón y en ese instante supo que alguien estaba lastimando a Natalia… y supo quién era ese alguien…
Dos lágrimas rodaron por sus mejillas.
Su rostro enfurecido se descompuso por unos instantes antes de decir:
-No… no lo hagas por favor…- susurro entre sollozos- No la mates…
Acelero lo más que pudo y el brillo de sus ojos se hizo más intenso mientras un dolor incontrolable recorría todo su cuerpo obligándolo a gritar de dolor aún montado en la moto.
Natalia recibió un golpe más, pero ahora fue en el estomago.
-Pronto llegará, ya verán- dijo el hombre- Si en verdad le preocupa llegara en cualquier momento y si no le importa… entonces habrá comida esta noche hermanos.
Los tres hombres asintieron al mismo tiempo con la cabeza.
Natalia estaba tirada en el piso con la cara llena de golpes y el corazón roto.
-Vamos- dijo el hombre- Te he extrañado mucho hermanito… ya quiero que llegues… te espera una muy linda sorpresita- miro a Natalia y la golpeo una vez más.
Angst sentía que ya estaba cerca… faltaba ya muy poco.
El dolor de cuerpo aumentaba conforme avanzaba su furia, y era un dolor tan intenso que cualquiera se habría muerto con la primera oleada de dolor.
-No permitiré que te acerques a ella, estoy cansado ya de que me lastimes…
-¡Vamos!- grito él a los cielos- ¡¿Por qué no llegas?! ¡¿Es que no te importa esta pequeña basura?!- Dijo él y después miro a Natalia- Claro que no le importas, tú no eres nada comparado con nosotros… ¿Qué dirá toda la familia si llegamos con las manos vacías?
Natalia lo miro suplicante.
-Ya no me pegues más por favor… te lo suplico…
-Tus suplicas no me sirven de nada- escupió él- es una lástima, siendo tan hermosa…- dijo y la golpeo una vez más.
Estuvo a punto de golpearla de nuevo cuando escucho algo… el sonido de un motor a toda velocidad. Se paro y olfateo el aire…
-Listo- dijo él- Ya está aquí- sonrió de forma hostil y después levanto a Natalia con brusquedad- Si le importas por lo que veo… deberías sentirte privilegiada…
Natalia escucho también el sonido de aquel motor que le resultaba ahora tan familiar y una parte de ella sonrió.
-¡Atentos!- grito el hombre- Es momento de empezar a jugar…
Natalia lo miro por le preocupación pintada en el rostro y al encontrarse con los ojos de él vio en ellos el mismo brillo acecino qua hacía tiempo había visto en Angst.
-Diez… nueve… ocho… siete… seis… cinco… cuarto… tres… dos… uno…- dijo el hombre y entonces Natalia vio a lo lejos una moto negra acercarse a toda velocidad…
Angst los vio, los sintió incluso antes de que diera la curva y vira a Natalia tirada en el suelo de la carretera.
Su furia incremento peligrosamente y estuvo a punto de abalanzarse sobre el hombre sin haber frenado la moto. Quería hacerlo trizas, aniquilarlo, desaparecerlo…
Sus ojos brillaban intensamente con aquel tono azulado y el dolor más intenso del planeta lo abrumaba, pero no le importo, porque solo había algo que le importaba en aquel momento, y era proteger a Natalia de aquellos monstruos.
Angst, freno la moto a varios metros de distancia de ellos.
-Dámela- dijo con una voz que a cualquiera lo habría hecho temblar de miedo.
-¡Hermano!- grito alegremente el hombre- ¡Cuánto tiempo sin vernos!
-No soy tu hermano- dijo Angst reprimiendo una mueca de dolor.
-¡Oh! Ya veo- dijo el hombre- Así que todos estos años lo has estado reprimiendo ¿O no?
-No lo he reprimido pero…
-Vamos hermano tu sabes muy bien que ya es el momento.
-Ya te dije que no soy tu hermano.
Mientras tanto, Natalia los miraba a uno y al otro alternadamente, y en una ocasión, su mirada coincidió con la de Angst y Natalia vio una vez más en aquellos ojos un dolor y una furia tan profundos que la hirieron a ella también.
Entonces Angst reprimió un nuevo grito de dolor.
-¿Te duele no es cierto?- Pregunto el hombre con una siniestra sonrisa en el rostro- ¿Por qué lo reprimes?
-Porque no quiero herirla- Respondió Angst cerrando los ojos con fuerza para tratar de controlarse.
El hombre miro a Natalia con una sonrisa siniestra.
-Así que tú eres la pieza restante ¿O no?
Natalia lo miro horrorizada.
-Bien pues- continuo el hombre- Es momento de quitarte del rompecabezas- la tomo de la cabeza y saco algo e la manga que Natalia no alcanzo a ver.
Entonces Natalia escucho un grito… sabía de quien… pero el grito era de un dolor tal… que no podía creer lo que escuchaba.
-Vamos hermanito, no lo reprimas, sabes que necesitas sacarlo… necesitas liberarlo…
-¡NO!- gritó Angst mientras trataba de reprimir otro grito de dolor y se tiraba al piso hecho un ovillo.
Entonces Natalia fue atando cabos.
-¡Basta! Gritó ella- ¡Déjalo en paz!
-¡¿Quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer?!- Dijo el hombre mientras golpeaba una vez más su rostro.
-¡NO LA TOQUES!- gritó Angst con la voz más grave de lo normal- ¡DEJALA IR!
Natalia se quedo paralizada ante la voz imponente de Angst.
-¿Qué no qué?- preguntó el hombre pese a que había oído perfectamente bien.
-¡DIJE QUE LA DEJES IR!
Natalia volteo para verlo mejor y descubrió con sorpresa que Angst ya no estaba hecho un ovillo en el suelo, se encontraba perfectamente erguido con los puños cerrados con fuerza y el rostro lleno de dolor.
-No Angst- dijo entonces Natalia para sorpresa de Natalia- Eres tu quien debes dejarla ir, es momento de que regreses con nosotros.
-Ustedes me dieron la espalda, ahora me necesitan y esperan que vuelva con ustedes.
-No te necesitamos, te queremos- dijo el hombre, pero hasta Natalia noto la falsedad en sus palabras.
-Eso se acabo hace ya muchos años- respondió Angst- Te lo diré una vez más… Déjala ir.
-¿Estás seguro que quieres que la deje ir?- pregunto entonces el hombre con una sonrisa extraña- Porque antes de marcharse hay algo que tiene que saber ¿No crees?- hizo una pausa y miro a Natalia a los ojos- ¿Tú sabes quién es Angst cariño?
-¡BASTA!- Dijo Angst con la suplica en sus ojos- ¡POR FAVOR NO LO HAGAS!
Natalia miraba atentamente a aquel hombre sin poder evitarlo.
-¿Lo sabes linda?- insistió él.
Natalia negó con la cabeza.
-¡POR FAVOR TE LO SUPLICO NO LE HAGAS ESTO A ELLA!- gritaba Angst con desesperación mientras una nueva oleada de dolor le impedía moverse de donde estaba.
-¡Muchachos!- grito el hombre, dirigiéndose a los tres hombre que lo acompañaban- ¡Díganle a esta chiquilla quien es Angst!
Los tres hombres dieron un paso al frente y con una sonrisa en el rostro se fueron retirando uno a uno hacia el bosque.
Natalia estaba completamente confundida, no comprendía que era lo que estaba pasando.
-¿No te gustaría saber quién es tu tan querido Angst?
Natalia miro de reojo a Angst que seguía retorciéndose de dolor como un animal torturado e indefenso. Solo entonces comprendió que no le importaba lo más mínimo saber quién era Angst, lo único le importaba en aquel momento era protegerlo, y armándose de valor dijo:
-No me interesa saber quién demonios eres tú ni quién es él, lo único que quiero es que no vuelvas a torturarlo nunca más ¿Me has oído bien?
Para sorpresa de todos el hombre retrocedió ante la mirada de Natalia… nadie llego a saber con exactitud qué era lo que él había visto en aquellos ojos caramelo, pero por su expresión no había sido nada bueno.
Natalia camino tranquilamente hacia Angst y lo tomo del brazo para ayudar a levantarlo, pero entonces el hombre que había retrocedido asustado se repuso y con un grito feroz llamo a sus compañeros:
-¡SOBRE ELLA!
Del bosque salieron los tres hombres corriendo a toda velocidad y por un momento Natalia tuvo pánico.
Entonces, todo pasó muy rápido:
Los tres hombres se aventaron contra ella, pero de repente Angst se atravesó y choco contra ellos entre gritos de dolor.
Entonces Natalia vio lo que había cambiado su vida para siempre, Natalia vio algo que aún la seguía persiguiendo en sus peores pesadillas.
Los huesos de Angst comenzaron a romperse en su interior mientras él gritaba de dolor, un dolor tan intenso que la luna lloro sangre ante un grito como aquel, que poco a poco fue transformándose en un aullido grave, musical e imponente, pero sobre todo impregnado de dolor.
Natalia presenciaba con horror como Angst gritaba de dolor ante la transformación de sus huesos, aquellos que se destrozaban para dar forma a otros diferentes.
-¡NATALIA!- Gritó entonces una voz conocida a sus espaldas.
-¡LLEVATELA LEJOS DE MI!- grito Angst con una voz animal, grave e inhumana- ¡LLEVATELA A DONDE NO PUEDA HACERLE DAÑO!
María corrió hacia Natalia que estaba paralizada de terror ante la nueva imagen de Angst.
-Pero Angst…- dijo María- No lo hagas, serás igual que ellos si lo haces.
-¡LARGATE Y HAS LO QUE TE HE DICHO!- Grito Angst mientras su columna se arqueaba y sus costillas se rompían en mil pedazos.
-¡ANGST!- grito Natalia saliendo entonces de su trance- ¡NO!
María la detuvo cuando ella ya corría hacia él.
-¡Espera!- le dijo- ¡Debemos irnos antes de que se transforme por completo! ¡Corre!
-Pero… - dijo Natalia pero no pudo terminar porque un grito te furia y dolor la interrumpió.
-¡HAS LO QUE TE DICE! ¡SI EN VERDAD ME AMAS LARGATE DE AQUÍ!
Angst sabía que con aquellas palabras la había herido, pero tenía que hacerlo o de otra forma… la mataría.
Natalia se levanto del suelo y junto con María corrió lejos por la carretera…
Angst sufría, una parte de él estaba completamente herida por lo que había hacho, pero otra parte de él estaba contenta de poder despertar de nuevo.
Pronto comenzó a salir de su cuerpo un hermoso pelaje negro, y su pelo largo y negro desapareció por completo cuando su boca se transformo en una imponente mandíbula llena de colmillos y sus ojos, dos hermosas perlas azules y brillantes, que no transmitían otra cosa más que una helada cólera.
El que estaba ahí, de pie frente a ellos, no era Angst era un monstruo hermoso que aullaba a la luna con la libertad palpitando en su corazón.
El dolor había cesado por competo cuando se transformo en su totalidad, en su lugar, lo único que había era cólera, y una felicidad animal que rallaba en la locura.
-Ese es mi hermano- dijo el hombre con una sonrisa en el rostro- ¡Por fin has despertado!
¡YO NO SOY TU HERMANO! Dijo Angst, pero la vos no sonó en los oídos de aquel hombre, sino en su mente. Fue un grito que calo su cerebro tirándolo al piso de dolor.
-¡NO ME HAGAS PONERTE EN TU LUGAR!- Grito el hombre con furia mientras sus ojos comenzaban a brillar con intensidad.
Los tres hombres que estaban ahí no mostraban ni una sola pica de sorpresa en su rostro pues ya sabían cómo se jugaba ese juego…
Los tres casi al mismo tiempo abrieron mucho los ojos y se desplomaron al suelo retorciéndose de dolor…
Angst miro al hombre y se acerco lentamente a él.
Has logrado despertar esta parte de mí una vez más, pero yo no soy como tú y eso lo sabes muy bien
-¿Cómo puedes estar tan seguro de que no eres como nosotros?- respondió él señalando a los otros tres hombres con la mirada- Míralos y dime… en que te diferencias de nosotros.
Angst lo miro con odio tan profundo que obligo al hombre a retroceder.
En que yo… si… ¡TENGO CORAZÓN! Dijo Angst enfurecido y se abalanzo contra aquel hombre con una fuerza tal que a cualquiera lo habría roto en pedazos… el problema era, que aquel hombre no era un hombre cualquiera.
Distraído, Angst no se dio cuenta de que tres monstruos se acercaban a él a toda velocidad.
Natalia corría con todas sus fuerzas por la carretera vacía mientras dejaba su corazón atrás… muy atrás en manos de un monstruo al que desconocí por completo.
-¡Espera!- gritó María que había quedado ya muy atrás.
-¡NO!- grito Natalia con lágrimas en los ojos.
-¡Natalia espera!- grito María y Natalia se paró de golpe, cayó al suelo de rodillas y se tamo el rostro bañado en lágrimas mientras temblaba violentamente- ¡Necesito explicarte lo que has visto!
-¡NO!- grito ella- ¡NO QUIERO SABERLO1 ¡NO ES VERDAD!
-¡Si lo es!- grito María con una voz imponente que no era propia de ella, aquella dulce anciana camarera.
Natalia la miro casi sin verla, con los ojos totalmente desorbitados, pues su expresión rallaba en la locura.
-¡No puede ser verdad!- Dijo ella gritándole a María con todas sus fuerzas- Debí haberme quedado con mi familia.
Entonces Natalia sintió una tremenda bofetada en la mejilla y vio que María la veía enfurecida.
-¡¿Cómo es posible que digas una cosa como esa?!- Le grito molesta- ¡El te ha salvado la vida en muchas ocasiones y tu se lo agradeces dejándolo solo a su suerte! ¡Ahora mismo el se está jugando la vida contra cuatro monstruos para salvarte solo a ti y a nadie más! ¡¿Y cómo se lo agradeces?! ¡Diciendo aquellas estupideces!- Pareció calmarse un poco puesto que dijo en un tono más calmado- Tu familia murió, pero no debes desear que eso te pase a ti, ni a nadie más ¿Me has oído? Yo también perdí a mi familia tiempo atrás… y aquí estoy… ayudando a una pobre creatura que también ha perdido a su familia… Entiende que el no es un monstruo… es solo alguien que está perdido… muy perdido…
Natalia la miro muy confundida por lo que le había dicho y después miro a su alrededor como si de pronto se hubiera despertado de una terrible pesadilla.
-Lo único que quiere es vivir en paz… pero no podrá hacerlo, porque su naturaleza le exige todo lo contrario…- dijo María con un tono de lejana tristeza en su voz.
Natalia volvió a mirarla una vez más, pero esta vez, en sus ojos había algo diferente, algo que María no pudo explicar pero que le producía una sensación de reconfortante tranquilidad… la comprensión en la mirada de una persona.
-Debemos ir a ayudarlo.
-No, no podemos. Dijo María- Porque una vez que él se convierte, puede ser que la presencia de un humano lo vuelva loco y pierda el control.
-¿Pierda el control?- Pregunto Natalia muy seria- ¿Qué quiere decir eso exactamente? ¿No nos reconoce cuando se convierte?
-Si nos reconoce… pero solo hasta cierto punto. El problema con que se convierta, estando un humano cerca, es que en lugar de atacar al enemigo su instinto lo obliga a destrozar al humano que tenga cerca… es algo que no puede evitar… pues… es parte de su ser comportare de esa manera…
-No lo entiendo- Dijo entonces Natalia- ¿No se supone que esta defendiéndonos? ¿Qué no entonces no debería perder el control y centrarse en la persona en la que en verdad quiere matar.
-Lo que sucede pequeña- dijo María con tristeza- Es que cuando se convierte… la persona a la que en verdad quiere matar es a ti… o al primer humano que se encuentre cerca, pues el instinto se lo exige… El instinto le ordena odiar a los humanos, alimentarse de ellos y torturarlos mientras lo hace… es su naturaleza y no puede desprenderse de ella así como tú no puedes desprenderte de tu cuerpo.
María se sentó junto a Natalia en el frío suelo del bosque con un gesto de cansancio absoluto.
-¿Cómo es que sabes tanto de esto? –Le preguntó entonces Natalia después de un gran rato de silencio.
-Lo encontré cuando era apenas un niño de trece años…- Dijo ella con la mirada perdida en el suelo boscoso- Era solo un pequeño y estaba muy asustado… y tan solo…- Hizo una pausa y continuo- Al principio no se quiso ir conmigo tenía miedo de cualquier tipo de tacto con otra persona que no fuera él… tenía un gran trauma... nunca me dijo exactamente qué fue lo que le había pasado… se enfurece mucho cuando lo pregunta… y le da miedo perder el control enfrente de mí y… bueno.
Natalia guardo silencio un rato más.
-Recuerdo- dijo entonces María- que la primera vez que lo vi en su otra forma, el era aun muy pequeño, perdió el control pero no me ataco simplemente corrió lejos de mi… pasaron varios años para que lo volviera a ver, y cuando lo vi otra vez, era un hombre distinto: ya no era salvaje como lo había sido cuando lo encontré, ya no estaba perdido y recordaba el nombre que su padre le puso cuando él era un bebe… Angst.
-¿Qué… que significa Angst?
-Es una palabra Alemana que significa tanto miedo como ansiedad- dijo María- y describe un intenso sentimiento de falta de armonía sentimental.
Natalia no supo que decir, hasta que por fin solo pudo susurrar:
-Miedo y ansiedad.
Hubo otro rato de silencio.
-¿Por qué le puso así su padre? ¿Sabía que su hijo era… diferente?
-Eso nunca lo llegue a saber, nunca ha querido decirme la historia de su padre y de su madre… Siempre me ha evadido el tema.
Natalia se acostó en el suelo boscoso y contemplo las estrellas que brillaban sobre ella.
De pronto una sensación de angustia la recorrió de pies a cabeza y sin saber muy bien porque, sintió que el corazón le palpitaba con mucha más fuerza y rapidez de lo normal.
-¡Algo está pasando!- Le dijo con urgencia a María y ella entendió sin necesidad de palabras.
-No…- alcanzó a susurrar- No puede ser…- Y entonces vio a Natalia y descubrió algo completamente impresionante…
Muy lejos de ahí Angst soltó otro alarido de dolor cuando los tres hombres lobo se aventaron contra él una vez más.
-¡Entre más te resistas más fuerte será la caída! ¿Por qué no te dejas llevar en lugar de luchar por una causa perdida?
-No… es… una… causa perdida- Dijo Angst con un tremendo esfuerzo y otro golpe logro tirarlo al suelo.
-¡SI LO ES Y LO SABES MUY BIEN! ¡NUESTRO PADRE SERA FELIS SI REGRESAS CON NOSOTROS!
-El no es… mi… padre- Susurro Angst apretando los dientes.
-¡OH! ¡Ya veo! Así que aún no te das cuenta que por el hecho de que tu padre fue un traidor igual que tú deja de ser tu padre… aun no logras aceptar a tu otro padre.
-El no es… mi padre- repitió Angst recuperándose un poco.
-¿No te has dado cuenta aún que cuando tu padre murió, su hermano se convirtió en tu padre? Es algo que no puedes evitar porque así lo ha decidido la naturaleza en nosotros.
Angst lo miro horrorizado y en ese momento de vacilación uno de los hombres lobo arremetió contra él y lo tumbo en el suelo con violencia.
-No… es… no es verdad… no es… verdad- Susurraba una y otra vez en el suelo.
-Sí lo es Angst- dijo el hombre que no se había transformado en todo aquel tiempo- Y es momento de que aceptes cuál es tu verdadero hogar. Ya hemos jugado bastante- Les dirigió una mirada a sus compañeros y los tres hermosos monstruos asintieron aún excitados por la pequeña lucha.
Pero entonces uno de ellos se puso alerta… y el hombre que aún no se transformaba grito con todas sus fuerzas:
-¡RETIRADA!
-¡Debo hacer algo por el!- Gritaba Natalia una y otra vez sin saber qué hacer para ayudar a Angst.
-No hay nada que podamos hacer más que esperar- Le respondió María tratando de calmarla.
-¡Debemos ayudarlo o morirá ahí afuera en manos de aquel hombre!
-Bueno, dudo mucho que muera por una simple pelea pasajera…. Sinceramente no creo que esta sea una pelea en cerio, simplemente ha sido una advertencia.
-¿Por qué estas tan segura?
-Bueno porque- Respondió María desviando la mirada- No era la manada completa, eran solamente ellos cuatro.
María no supo que decir. ¿Había más entonces? ¡Eso no podía ser!
Por un momento se le ocurrió salir corriendo en busca de Angst… pero una parte de ella sabía que no podría hacer nada contra cuatro monstruos descontrolados.
Opto mejor, por sentarse en el sillón junto a María y llorar desesperadamente.
-Vamos pequeña- le dijo María- de nada te sirve llorar, lo único que vas a lograr es que se te hinchen esos ojos tan bonitos que tienes.
Natalia la miro agradecida, pues lo que en esos momentos necesitaba era la reconfortante voz de alguien que se asemejaba mucho a su madre.
Después de un rato de silencio María dijo:
-Iré a la cocina por un poco de agua. ¿Tú quieres un poco?
-Si, por favor- respondió ella.
Por su mente no se veía nada más que aquella terrorífica imagen. Aún no estaba preparada para afrontar algo tan grande como aquello, era demasiado, no podría cargar con eso toda su vida.
Su mirada escondía un profundo dolor el cual no se iría de ahí hasta el día de su muerte.
-Toma- dijo María y le tendió una vaso que contenía un liquido amarillezco.
-¿Qué es esto?- preguntó Natalia.
-Whisky- dijo María como si nada.
Natalia miro el vaso un tanto desaprobatoriamente, pero le ganó la tentación y no pudo hacer otra cosa más que beber unos cuantos sorbos de aquella fuerte bebida.
Natalia estaba sumida en una preocupación absoluta, porque por más que no quisiera admitirlo le preocupaba que Angst no regresara.
No, no permitiré que un monstruo viva cerca de mí, debo alejarme de él ¡Es un monstruo! ¡Un fenómeno! ¡Debe morir! Decía una voz muy fuerte dentro de ella, pero otra voz muy sutil decía lo contrario: Esta solo y necesita ayuda, no puedo abandonarlo su suerte… él no lo hiso cuando me encontró, me acogió en su hogar, me cuido y me enseño muchas cosas… no sería capaz de irme… de dejarlo solo una vez más.
María noto que Natalia se encontraba en un serio conflicto interno, se levanto de su lugar y subió a una de las habitaciones para buscarle una manta a Natalia.
-Anda vamos- le dijo cuando bajo- Esta helando aquí, vas a atrapar un resfriado.
Natalia tomo la manta de buena gana y siguió tomando pequeños sorbos de aquella bebida.
La preocupación aumentaba de intensidad con cada minuto que pasaba y Natalia comenzó a desesperarse cada vez más.
-Tranquila- le decía María una y otra vez- Ya llegará.
Pero los minutos y las horas pasaron y Angst no regresaba, a tal punto que Natalia no pego parpado ni un solo instante y se la pasaba caminando de un lado a otro con desesperación.
Las manecillas del reloj golpeaban con impaciencia una y otra vez… pero no había otro ruido más que el de los pasos desesperados de Natalia, la suave respiración de María y el tic tac del reloj.
Ya era muy entrada la madrugada y la luna comenzaba a descender por el horizonte cuando de pronto se escucharon unos fuertes y descontrolados golpes en la puerta de la casa.
Natalia fue la primera en correr hacia la puerta pues María se había quedado dormida hacía ya varias horas.
Corrieron lo más rápido que pudieron para poder socorrer a la persona que se encontraba afuera.
Los golpes eran firmes pero aún así se notaba que la persona que tocaba con ímpetu en la puerta se encontraba en muy mal estado por la manera en la que tocaba la puerta.
Aquellos pasos apresurados se le hicieron eternos a Natalia, e incluso sentía que nunca iba a llegar a la puerta.
Entonces abrió la puerta de golpe y no espero encontrarse a Angst de una forma tan destrozada como aquella…
Angst se encontraba tirado en el suelo y golpeaba la parte de debajo de la puerta con las últimas fuerzas que le quedaban… Se encontraba completamente desnudo en medio de aquel helado amanecer, cubierto de pies a cabeza con heridas grandes y sangrantes. Algunas heridas tenían ya la sangre seca… muestra de que hacía ya mucho tiempo que la pelea había terminado.
A Natalia, la imagen de Angst en aquella situación… verlo tan indefenso y herido, le produjo una terrible sensación de tristeza y desolación, pues por un momento la imagen de ella, corriendo por las calles sin que nadie le ayudara, cruzo por su mente…
Así que así me veía yo… Pensó ella… Ahora es el momento de que yo lo sostenga de los brazos y lo cuide…
En un abrir y cerrar de ojos Natalia ya hacía un enorme esfuerzo por tratar de meter a Angst dentro de la casa. Con cada movimiento el gritaba y lloraba de dolor pues sus heridas rosaban la frialdad del suelo produciéndole un dolor incontrolable.
-Tranquilo- le decía Natalia- Te pondrás mejor, te lo prometo…
Pero él seguía gritando y llorando de dolor.
Después de varios minutos que a Natalia se le hicieron eternos, lograron subir a Angst a la habitación más caliente que encontraron, lo subieron a la cama y con un último grito de dolor Angst perdió el conocimiento.
Natalia no podía evitar que las lágrimas rodaran por sus mejillas de forma incontrolable, mientras trataba una y otra vez de curarle las heridas que habían dejado de sangrar pero que no se cerraban.
María había conseguido una manta caliente para él y lo habían cubierto con ella para que no se enfriara más, pero Natalia tenía que curar las heridas y cada vez que tocaba una Angst se movía en sueños con un gesto de infinito dolor.
-Déjame a mi- Le dijo entonces María que ya estaba despierta completamente- Estudie medicina cuando era joven, sé como hacer estas cosas.
Y era verdad pues en menos tiempo de lo esperado María ya había curado las heridas más graves de Angst y las había vendado con sumo cuidado, aunque Angst aún seguí gimiendo en sueños por el terrible dolor que aquellas heridas le producían.
Se sentaron a los lados de la cama observando el amanecer por la enorme ventana de la habitación.
-¿Así lo encontraste?- preguntó Natalia después de un rato.
María no respondió de inmediato.
-Sí- dijo por fin con un suspiro- Pero nunca antes lo había visto tan destrozado… le han hecho algo terrible… Desde que era pequeño lo han tratado así.
-¿Qué… qué crees que quieran aquellos hombres de él?
-No lo sé pequeña, no lo sé…
Se quedaron calladas durante un buen rato sin saber que decir mientras se sumían cada vez más en sus respectivos pensamientos.
Natalia estaba pálida como un muerto y María tenía unas enormes ojeras color violeta que denotaban un cansancio absoluto.
Después de un rato, María se levantó de donde estaba y sin una sola palabra se marcho.
Natía se quedo solo durante un rato al lado de Angst preguntándose si él sobreviviría a unas heridas tan fuertes como aquellas.
-¿Qué te han hecho Angst?- Pregunto en un susurro pero él no le respondió pues se encontraba sumido en un profundo sueño.
Se levantó y fue a la cocina para prepararse algo de desayunar, pues ya hacía bastante tiempo que el sol había salido por el horizonte.
Natalia no podía evitar sentirse débil, como si fuera ella la que estaba herida.
Comió poco pues no tenía mucha hambre, subió a la habitación donde se encontraba Angst y se acostó en una esquina de la cama hecha un ovillo junto a Angst… y sin poder evitarlo, se quedo dormida.
Así los encontró María por la tarde…
Natalia se había movido de su lugar en sueños al igual que Angst y ahora, sin darse cuenta, los dos estaban acostados muy juntos el uno del otro, casi abrazados. Angst aún estaba en pésimo estado y Natalia dormía como una roca.
María los miro y por un momento no pudo evitar sonreír ante aquella imagen tan enternecedora.
Ambos se movieron en sueños y sin darse cuenta se juntaron aún más.
María sonrió de nuevo y alió de la habitación. Decidió quedarse ahí por un tiempo hasta que alguno de los dos despertara.
Pasaron las horas y ella se encargaba de darles de beber cuando sus labios se secaban demasiado, tratando de no despertar a ninguno de los dos de aquel sueño curativo.
María noto que las heridas de Angst sanaban con increíble velocidad, pero tardaban después de todo porque se trataba de heridas muy grandes y graves.
María los cuidaba tanto como si fueran sus hijos, los hijos que nunca pudo tener.
Pasaron los días y los dos aún seguían sumidos en aquel profundo sueño… pero una mañana Angst despertó, y con él… muchas otras cosas más.

Bueno queridos seguidores, espero que los capitulos que se han publicado esten tal cual los redacte porque en el blog se estan produciendo errores y omitiendo algunas cosas las cuales deberían estar ahí.
ResponderEliminarEspero que les este gustando hasta ahorita y sigan a mi lado en este largo camino.
Gracias a todos.