Era ya muy entrada la noche pero aún no estaban en casa porque habían hecho varias paradas para comprar algunas cosas.
-Necesitas una chamarra en este lugar- Dijo Angst cuando pasaron junto a una tienda de ropa.
-No la necesito- dijo Natalia, pero la verdad era que si la necesitaba, solo que no quería molestar obliga a Angst a gastar en cosas para ella.
-Anda ambos sabemos que la necesitas- Dijo él sonriéndole para infundirle confianza- Por favor.
Natalia vaciló un momento y después suspiro.
-Está bien- dijo torciendo un poco la boca- Buscare una chamarra que no cueste mucho.
Angst sacudió la cabeza sonriendo y la invito a pasar a la tienda con un gesto muy caballeroso.
La tienda no era muy grande, sin embargo había una variedad inmensa de suéteres y chamaras de diferentes estilos.
Una vez más, Natalia no pudo contener las lágrimas, pues recordaba cuando ella y su madre salían a buscar ropa nueva para ella.
Le dolía en el alma tener que aceptar que ahora ella ya no estaba y no la volvería a ver nunca más al igual que a su padre y su hermano menor.
Angst se dio cuenta que Natalia no estaba bien.
-¿Necesitas algo?- le preguntó.
-No, es solo que…- Natalia se seco rápidamente las lágrimas con las manos- Últimamente todo me recuerda… a…
Natalia no pudo continuar pues la simple idea de recordar lo que había pasado le resultaba absolutamente repugnante…
Angst la jalo de los brazos y la atrajo hacia sí para abrazarla con fuerza.
Natalia se sorprendió una vez más por aquellos gestos de cariño y después cerró los ojos para dejarse llevar por la sensación de estar rodeada por aquellos brazos cálidos y fuertes en los que ella se sentía completamente segura.
Entonces percibió que Angst se ponía repentinamente tenso.
-¿Qué…?- Preguntó Natalia, pero Angst no la dejo terminar su pregunta porque la apretó con fuerza contra su pecho.
-Ssssh- susurro él a su oído- No hagas ruido.
Natalia se quedo de piedra y no movió un solo musculo… de nuevo le pareció escuchar a lo lejos el ruido del ladrido de un perro, pero el sonido era tan lejano que Natalia no estaba segura de si lo estaba imaginando.
Angst camino hacia la salida de la tienda mientras la abrazaba con mucha fuerza y no la alejaba paramada de su cuerpo.
-En el momento en el que salgamos de aquí corres hacia la moto conmigo ¿Has entendido?- Le susurro Angst al oído.
-Sí pero…
-Sssh- la interrumpió Angst- Has lo que te pido por favor.
Natalia estaba comenzando a asustarse de verdad y por un momento temió que Angst le fuera a hacer algo, pero descarto la idea en cuanto se dio cuenta que el encargado de la tienda también se había quedado de piedra y miraba fijamente hacia la oscuridad de la noche.
-Están aquí de nuevo ¿Verdad?- le preguntó el encargado a Angst con el terror pintado en la cara-
-¿Quienes?- Pregunto Natalia pero Angst no la escuchaba en ese momento, pues se encontraba atento a cualquier movimiento que se produjera fuera de la tienda.
Entonces Natalia se dio cuenta de que por fuera la calle se encontraba extrañamente vacía… no había ni una sola luz, o había un solo sonido que indicara que había vida ahí afuera… solo se escuchaba aquel ladrido de perro en la lejanía.
Angst miró al encargado con la desesperación en el rostro y después a Natalia.
-No puedo…- dijo él y por un momento se le quebró la voz como si fuera a echarse a llorar- No puedo hacerlo otra vez… No se los permitiré…
-¿Hacer qué?- pregunto Natalia y entonces Angst la miró a los ojos.
Sus ojos azules como el cielo brillaban de manera extraña y Natalia se asusto… algo no marchaba bien.
-Dime que está pasando Angst… dímelo por favor…
Angst miraba desesperadamente a todos lados tratando de buscar un lugar seguro… a algo que Natalia desconocía por completo.
El ladrido del perro era cada vez más intenso hasta que Natalia supo con toda certeza que no era su imaginación.
Se trago su miedo y poso una mano en la mejilla de Angst que la miró entre confundido y agradecido por su caricia.
-Necesito saber que pasa porque… necesito ayudarte… no soporto verte sufrir de esa manera…
Angst se quedo un momento de piedra sin pode mover un solo musculo y sin poder articular una sola palabra.
Entonces Natalia percibió que el extraño brillo en los ojos azules de Angst se apagaba y él la miraba fijamente serio.
La sujetó del brazo con ternura acariciando su mano y después descendiendo hasta su brazo.
Natalia estaba notoriamente nerviosa, pero logro sobreponerse para no preocupar más a Angst y para poder disfrutar del momento.
Angst acercó su rostro al de Natalia con la intención de besarla… pero entonces el ladrido del perro cesó por completo justo como la otra vez.
Natalia percibió que Angst se relajaba y todo volvía a la normalidad.
Entonces Angst retiro su mano y su rostro muy apenado.
Natalia no supo que decir, y a pesar de que no se habían besado, Natalia no olvidaría que Angst lo había intentado y eso era suficiente.
El encargado también se tranquilizo y miro a Angst con preocupación y miedo.
-¿No van a comprar nada?- pregunto después de un rato como si nada hubiera pasado.
Angst miro a Natalia y ella le correspondió la mirada sin parpadear hasta que él dijo:
-Sí, necesitamos una chamarra.
Natalia no entendía como todo había cambiado tan drásticamente, de un momento de caos a un momento de tranquilidad como si nada de lo anterior hubiera ocurrido.
Llegaron a la casa después de un rato y Natalia se sentía un poco mareada así que se acostó en la cama del cuarto en el que había despertado aquella mañana.
-Aún no entiendo que es lo que sucede- Se dijo ella misma cuando se aseguro de que Angst no estaba escuchándola- ¿Por qué toda la gente del pueblo pareció haber desaparecido de un momento a otro?- Por otro lado estaba el comportamiento asustado de Angst y del encargado.
También estaba el ladrido del perro el cual en un principio no la habría asustado, pero ahora ese sonido lo relacionaba con una señal de que algo se aproximaba.
Natalia escucho unos leves golpecitos en la puerta de la habitación que la desconcentraron de sus profundas reflexiones.
-Pasa- dijo invitando a Angst a pasar, y cuando lo vio frunció levemente el ceño- ¿Qué sucede?
-Nada- dijo Angst- solo quería decirte que lamento el episodio de hoy.
Natalia sonrió con ternura y lo invito a sentarse en la cama.
-No tienes nada de que disculparte, más bien me gustaría que me explicaras que fue lo que sucedió.
Natalia noto que Angst se puso nervioso y entonces supo que lo que pasaba le era muy difícil de explicar.
-No te preocupes, no hay problema si no quieres decírmelo.
-No es que no quiera… es… que tengo miedo de que me tires de loco o algo por el estilo… yo…- Angst se cubrió el rostro con las manos en un gesto de absoluta desesperación y tristeza.
Natalia no pudo resistir el impulso de posar una mano sobre su hombro para infundirle apoyo.
En cuanto Angst percibió el tacto de Natalia la miro a los ojos de forma intensa queriendo decirle algo con sus ojos.
¿Qué es lo que le pasa? Pensó Natalia Yo no puedo descifrarlo sola. Angst se dio cuenta que tarde o temprano tendría que hablar con ella, pero por alguna razón sintió que aquel no era el momento para hacer.
-Buenas noches- dijo él mientras se levantaba de la cama de forma un tanto brusca, hacía una cortes y rápida despedida y se marchaba cerrando la puerta con delicadeza tras de sí.
-Buenas noches- dijo Natalia cuando Angst ya se había marchado.
Apago la luz y se quedo dormida.
Esa noche Natalia tuvo un sueño muy extraño…
Se encontraba en una habitación obscura y sucia que le recordaba muchas cosas dolorosas.
En una de las paredes había una ventana extremadamente pequeña y con barrotes por donde se filtraba la clara luz de la noche.
Natalia se acercaba con lentitud a la ventana y veía quela luna resplandecía más fuerte que nunca y se encontraba perfectamente redonda en el cielo despejado por donde no se veía ni una sola estrella.
Natalia estiraba la mano hacia los barrotes y estos se desvanecían a su tacto como si se trataran de arena.
Descubrió que todo a su alrededor se desmoronaba y entonces ella comenzaba a caer al vacío gritando y suplicando ayuda.
Pero entonces una mano larga, blanca y fuerte la sujetaba y no la dejaba caer mientras la levantaba hacia la superficie.
Era Angst que le sonreía levemente.
El vacía había desaparecido y en su lugar había aparecido un hermoso bosque.
Natalia volvía la vista hacia Angst y veía que quien estaba ahí no era el…
En su lugar había…
Natalia despertó asustada, sin recordar que era lo que había visto en su sueño; era como si se lo hubieran borrado de la mente.
El cielo estaba nublado, sin embargo había mucha luz y Natalia decidió que era hora de levantarse y tomar una ducha.
Tomo su ropa del armario que se encontraba en la habitación y vio que ahí estaba la chamarra que había comprado Angst para ella.
La tomo con ternura entre sus manos y se dio cuenta de que la chamarra era bastante caliente.
Tomó toda su ropa (la camisa negra de Angst y los pantalones de mezclilla) y salió de la habitación envuelta en una toalla que también había encontrado en el armario.
Comprobó que no había nadie en el baño, entro y cerró con seguro para evitar un accidente.
El baño era un tanto amplio pero sencillo y elegante.
Natalia no se detuvo a admirar la elegancia del baño, abrió la llave del agua caliente y la tina que se encontraba adherida a las paredes y al piso comenzó a llenarse.
Cuando estuvo llena Natalia se metió dentro y disfruto de la sensación del agua caliente rodeándola.
Hacía mucho tiempo que no estaba relativamente tranquila y le gustaba mucho la sensación.
Termino de bañarse y se puso su ropa.
Se peino el pelo mojado y después de arreglar el baño regreso a su habitación para guardar la toalla en su lugar.
Se sentó en la cama y sin saber muy bien porque una lágrima resbalo de su mejilla.
Ahora se daba cuenta que si no fuera por Angst ella no se encontraría sana y segura.
Se dijo a si misma que en cuanto lo viera para desayunar le diría lo mucho que estaba agradecida con él.
Salió de la habitación y bajo las escaleras en busca de Angst pero no lo encontró por ninguna parte. Se puso su chamarra y salió de la casa para ver si se encontraba afuera, pero tampoco lo encontró.
Se alejo un poco de la casa y se acerco hacia donde los árboles comenzaban.
-¿Angst?- pregunto en un susurro apenas audible.
Cuando se dispuso a dar un paso hacia el bosque para buscar a Angst, escucho la voz de este gritándole desde la casa.
-¡NATALIA NO!- Grito Angst- ¡NO!
Natalia se paró en seco y volteo la mirada para ver hacia la casa y encontrarse con que Angst corría hacia ella con desesperación.
-Nunca hagas eso- Dijo él cuando ya estaba junto a ella.
-¿Hacer qué? Tú no estaba s y pensé que estabas en el bosque así que…
-No- la interrumpió Angst- No vuelvas a hacerlo por favor, nunca entres al bosque tu sola.
-¿Por qué no?
Angst iba a responder, pero lo pensó mejor y se quedo callado.
-Volvamos a casa.
Natalia lo miro inquiridoramente pero Angst no le prestó atención.
Regresaron a casa y una vez dentro Natalia le pidió a Angst que la escuchara un momento cuando el ya se marchaba hacia la cocina.
-Yo… quería darte las gracias por lo que hiciste… y no sé cómo hacerlo… yo…
Angst palideció y Natalia se sorprendió pues al palidecer se vio más blanco de lo que ya era.
-No tienes porque agradecérmelo…
-Si tengo- lo interrumpió Natalia- Si no fuera por ti estaría…- No pudo terminar la frase pero Angst supo a que se refería.
Angst la miro por un momento y reprimió el impulso de abrasarla.
-Si tengo porque… yo…- Natalia no puedo evitar que dos lágrimas resbalaran por sus mejillas.
Angst alargó una mano para limpiarle la lágrima de su mejilla.
-No llores más…- Dijo solamente.
Natalia cerró los ojos y se dejo llevar por la caricia de Angst mientras su mano descendía hasta su cuello de forma lenta y seductora.
Angst acerco lentamente su rostro al de ella que aún mantenía los ojos cerrados.
Y cuando los labios de él estuvieron a escasos centímetros de los de ella Angst cerró los ojos y suspiro, tratando de saborear el perfume de Natalia…
Entonces para sorpresa de Natalia, Angst retiro su mano y se alejo de ella.
Natalia abrió los ojos un tanto desconcertada y vio que Angst estaba sentado con los codos recargados en las rodillas y se tapaba el rostro con las manos.
-¿Angst?- Preguntó Natalia.
-No puedo…- susurro él entre sollozos.
-¿Qué no puedes?- Preguntó ella mientras se acuclillaba para rodear a Angst con los brazos.
Angst lo miro con aquel brillo extraño en sus ojos azules.
Natalia reprimió el extraño impulso de huir despavorida… huir a donde fuera que no estuviera él.
-No puedo herirte- dijo Angst con las lágrimas rodando por sus blancas mejillas- No soporto la idea de hacerte daño…
Natalia se quedo completamente paralizada y se aterrorizó ante las palabras de Angst, que le habían producido un terror incontrolable.
Natalia se levantó de golpe e intento salir de la casa mientras la mirada de Angst se hacía cada vez más intensa y sus ojos adquirían con mayor ímpetu aquel brillo tan extraño.
Natalia logro salir fuera de la casa y corrió hacia el bosque con toda la fuerza de la que era capaz de correr.
Entonces justo antes de que entrara en el bosque le dirigió una última mirada a Angst… una mirada que reflejaba todo el dolor que le provocaba aquella situación.
Descubrió con sorpresa que Angst no la seguía.
Simplemente la miraba alejarse con el rostro bañado en lágrimas de dolor.
Natalia frenó de golpe al ver su rostro y al darse cuenta que con su comportamiento lo único que estaba haciendo era herirlo de muerte.
Angst cayó de rodillas al suelo y se cubrió el rostro con las manos, enfurecido, desolado, y herido.
Natalia no pudo reprimir las lágrimas y recordó cuando ella se encontraba corriendo por las calles con las manos bañadas en sangre, con heridas, y completamente sola… recordó cómo Angst había corrido hacia ella, había tomado su mano y no la había dejado caer, para después abrazarla en un gesto de amor.
Ahora él era quien necesitaba su ayuda y ella había decidido correr y dejarlo solo a su suerte… ¿Qué había hecho? ¿Cómo había podido hacer una cosa tan atroz como aquella?
Se miro las manos asustada y creyó ver en ellas la culpa de haber traicionado a un ser que lo único que había pedido era su ayuda… ¿Por qué no lo había visto antes? ¿Era ya muy tarde? ¿Lo había dejado caer para siempre?
Angst seguía acuclilladlo en el suelo pero ahora la miraba fijamente y Natalia no pudo soportar aquella mirada tan intensa y llena de dolor.
-No…- susurro Natalia- ¿Qué he hecho?- Miro a Angst que aún la miraba con furia y tristeza.
Natalia no sabía qué era lo que marchaba mal con él, pero al ver su rostro y sus ojos, descubrió que lo que en realidad quería no era seguir su instinto sino correr hacia él, abrazarlo y cuidar de él.
Se miró las manos una vez más y entonces supo que era lo que tenía que hacer…
Con el rostro en una expresión de piedra y los puños cerrados fuertemente camino firme hacia él.
Angst se levanto de donde estaba y la miro furioso.
Natalia reprimió su miedo, un miedo mayor al que había sentido en el pasado.
Cuando estuvo ya muy cerca de él lo miro a los ojos, azules como el cielo, que aún brillaban de forma extraña.
Alargo su mano hacia el rostro de él con lentitud pero con firmeza.
Angst la miro un momento e intento rechazar su tacto pero Natalia no lo dejo.
-¡Mírame!- le gritó Natalia a Angst obligándola a mirarla a los ojos.
Angst obedeció enfurecido… pero esa furia se esfumo de repente al encontrarse con los ojos de Natalia que en lugar de contener furia, dolor o maldad, lo único que mostraban era amor.
-No te dejare caer- dijo ella- solo necesito entender, pero por ahora lo que necesito es ver que me permitirás ayudarte.
Angst la miro con los ojos abiertos de par en par mientras una lágrima corría por su mejilla con desesperación, como si no quisiera ser vista. Tomó la mano de Natalia que aún descansaba en su mejilla y la apretó con fuerza pero con delicadeza.
Sin dejar de mirarla a los ojos la abrazo con fuerza y hundió su rostro en el cabello de ella mientras Natalia recostaba su cabeza en su hombro.
Angst tomo la barbilla de Natalia con sus dedos obligándola con dulzura a mirarlo a los ojos y sin pensarlo dos veces, la beso.
Fue un beso que a Natalia la tomo por sorpresa, pero poco a poco se dejó llevar por la dulzura de los labios de Angst.
Aún le temía, pero sabía en el fondo de sus ser que Angst no la dañaría ni la dejaría marchitarse.
Sus labios eran suaves y delicados, su perfume era el del bosque y su dulzura era la de un niño. Pero también, Natalia noto la furia que su corazón reprimía.
Una vez más se pregunto ¿Quién era Angst? ¿Cuál era su pasado? Pero sobre todo… ¿Qué era lo que le causaba ese dolor tan profundo… esa pena, esa desolación, esa furia contenida?
Natalia decidió en ese momento que daría la vida para saberlo y así poder ayudarlo…
Mientras tanto, a lo lejos, en el bosque… alguien sonrió de forma siniestra.

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