Era una mañana extrañamente cálida y todo estaba muy silencioso. Hacía ya bastante tiempo que María había llegado a la casa para cuidarlos a los dos, pero se había quedado dormida (como era usual en ella) en el sillón.
Le dolía todo el cuerpo y sentía un poco de frío, abrió lentamente los ojos y lo primero que vio fue el rostro de Natalia, tan hermoso y melancólico como siempre, sumido en un profundo sueño… Lo segundo de lo que fue consiente fue de que estaba completamente desnudo y solo lo tapaba una gruesa tela… y lo tercero de lo que hizo conciencia o lo primero que cruzó por su mente fue si había sucedido algo la noche anterior con Natalia y por un momento se alarmo… pero luego recordó todo de golpe y supo que no había sucedido nada, o al menos en ese contexto… lo que había sucedido era mucho, mucho peor…
Pero entonces un sentimiento cruzó por su corazón de una manera tan intensa que no pudo contener una pequeña lágrima: Natalia estaba con él a pesar de lo que había visto… Natalia seguía a su lado y no lo había abandonado, así como él tampoco lo había hecho…
Alzó su fina mano y roso la mejilla de Natalia con la punta de los dedos para evitar despertarla. La caricia fue tan suave que Natalia no movió un musculo y suspiro en sueños.
Angst sonrió con ternura y se quedo un rato más contemplando su rostro dormido… el único momento en el que uno encuentra la paz es cuando no somos consientes de lo que sucede a nuestro alrededor, cuando sabemos que de algún modo estamos seguros sumidos en el mar de los sueños.
Por fin, Angst se levanto con cuidado de la cama para no despertar a Natalia, busco un poco de ropa en el armario y después salió de la habitación.
Al bajar las escaleras se encontró con que María estaba desparramada en el sillón, y roncaba suavemente. Angst no puedo reprimir una risita, subió por una manta y se la puso a María, pero en cuento lo hizo María despertó asustada.
-Calma- dijo Angst en un susurro- solo soy yo…
María enfoco la mirada y cuando se despejo por completo vio, que en efecto, era Angst el que se encontraba ahí.
-Lo siento- dijo ella sacudiendo la cabeza- últimamente me cuesta mucho trabajo regresar del otro mundo.
Angst volvió a sonreír, pues a él siempre le gusto que ella se refiriera a la acción de dormir, como ir a otro universo completo, similar a tomarse unas vacaciones.
-¿Cómo te encuentras?- Le preguntó a María.
-¿Yo?- dijo ella- Perfectamente, pero yo no he sido la que ha dormido tres días seguidos Angst- hizo una pausa al ver el rostro sorprendido de Angst- tú eres quien me preocupa… ¿Cómo estás?
-¡Tres días!- fue lo único que logro decir- ¡He dormido tres días!
-Y no solo has sido tú…
Angst sabía a quién se refería y enrojeció un poco.
-Si… emmm... he notado que ella estaba… conmigo… ¿Ha dormido conmigo los tres días? Dime María… ¿Qué paso esa noche?
-Sí… ha estado contigo desde el día en que llegaste completamente destrozado… literalmente…- hizo una pausa antes de continuar- No sé qué paso esa noche Angst… No puedo decirte con exactitud que paso…
-¿¡Me transforme!?- la interrumpió desesperado de pronto.
-S… sí- tartamudeo María un tanto intimidada.
Angst se agarro el rostro con ambas manos y se golpeo con desesperación.
-¡No! ¡No! ¡No!- decía una y otra vez.
Por fin se calmo y se sentó a lado de María en el sillón.
-Natalia… Natalia sabe que soy un monstruo ¿Verdad?- pregunto aún con el rostro entre las manos y con un volumen tan bajo que María tubo que aguzar el oído para escucharlo.
-No eres un monstruo Angst… tú solo…
-¿¡LO SABE O NO!?- Preguntó enfurecido de pronto.
María se encogió sobre si misma completamente aterrorizada.
-¿Angst…?- preguntó una débil voz desde la habitación de arriba.
Angst se levanto lo más rápido que pudo y corrió hacia la habitación en la que dormía Natalia y María lo siguió también.
Natalia estaba incorporándose de la cama cuando los vio entrar por la puerta.
-¿Angst?- preguntó al ver que estaba ahí… que no lo había soñado y que en verdad estaba ahí… con ella- ¡Angst!- grito de pronto con una alegría inmensa. Corrió hacia él y lo abrazo con todas su fuerzas- Angst… estas bien…
Angst no puedo evitar responder a su abrazo y que de pronto sus ojos se llenaran de lágrimas.
Natalia se separo de él con los ojos muy abiertos.
-¿Qué pasa?- pregunto Angst preocupado por la expresión de Natalia.
-Tus… tus heridas Angst… ya… ya no están…
Angst se miró el cuerpo y después comprendió la duda de ella.
-¡Oh!- dijo él- Bueno… yo…
Natalia no le dio tiempo a responder, simplemente se acerco a examinarle los brazos y la cara en donde no asomaban costras o cicatrices.
-¿Cómo…?
Angst tomo sus manos con delicadeza y la miro a los ojos con dulzura.
-Estoy bien- dijo él- Ya ha pasado todo.
Natalia lo miro a los ojos y recordó todo lo que había pasado… los golpes, los hombres, la moto, la transformación, las heridas… todo…
Angst se fijo entonces en la herida de Natalia un golpe muy fuerte que había tenido en la cara…
Recordó que cuando la vio, tirada en la carretera, su rostro tenía una enorme herida sangrante en el rostro… que ahora no estaba ahí… y ni siquiera había una muestra de que había estado ahí.
Frunció el ceño notoriamente extrañado y justo cuando iba a decir algo María interrumpió.
-Estoy segura de que sus estómagos les piden a gritos ingerir algo de comida, así que será mejor que coman o morirán de hambre.
Y era verdad, los dos se morían de hambre después de dos días de no comer, ya tendrían mucho tiempo para hablar.
María tenía un viejo automóvil en malas condiciones y muy maltratado por los años, pero aún funcionaba más o menos bien, y como los tres no cabían en la moto de Angst y él aún no estaba en condiciones de conducir, decidieron que lo mejor era ir en el automóvil de María no sin antes darse una ducha.
Una vez que ya estaban limpios y un poco más despejados se subieron al automóvil desesperados ya por qué callera algo de comida a sus estómagos.
El trayecto se les hizo un tanto largo y cuando pasaron por aquel lugar de la carretera donde había empezado todo, nadie hablo y se encontraron de pronto dentro de un incomodo silencio.
-Emmm- dijo María rompiendo el silencio- ¿Les parece si vamos a un lugar un poco más lejos para comer?- dijo ella refiriéndose al restaurante en donde ella trabajaba.
-¿Por qué?- pregunto Angst intrigado.
-Bueno porque… tenemos mucho de qué hablar y no creo que es una buena idea hacerlo cerca de gente que ya nos conoce. ¿No crees?
Angst tardo un poco en contestar y al final dijo:
-Si tienes razón.
De nuevo sobrevino el silencio.
Estuvieron callados durante todo el trayecto y podía notarse una creciente tención entre los tres.
Todos tenían muchas dudas, dudas que probablemente solo el tiempo les resolvería, pero dudas al fin y al cabo que querían resolver lo antes posible. Sin embargo algo les impedía hacerlo.
Llegaron por fin a un lugar un tanto apartado del pueblo. Se trataba de un restaurante pequeño para turistas en el que había muy poca gente.
Cuando entraron los tres juntos en el restaurante, la poca gente que había se les quedo mirando un buen rato hasta que escogieron una mesa y se sentaron… y aún así de repente les dirigían miradas hostiles e inquisitivas.
Un joven se acerco a ellos un tanto intimidado por la imponente figura de Angst y por la mirada pensativa de Natalia y María.
Tomó sus ordenes lo más rápido posible, sorprendido por la cantidad de comida que pedían, y después se retiro a paso apresurado.
-¿Se comerán todo lo que han pedido?- preguntó María rompiendo el silencio.
-Bien sabes que sí- respondió Angst.
De nuevo quedaron en silencio.
-¿Saben una cosa?- dijo de pronto María un tanto enfadada- No podemos seguir así.
-¿Entonces dime que vamos a hacer a partir de ahora?- pregunto Angst alzando un poco la voz sin querer- Dime porque yo ya no puedo más- continuo bajando el volumen de su voz.
-Seguir viviendo- dijo entonces Natalia y los dos voltearon a mirarla.
-¿Viviendo?- pregunto Angst- ¿Tú seguirías viviendo al lado de un monstruo Natalia? Dime ¿Seguirías viviendo con alguien que en cualquier momento perderá el control y te asesinará de la forma más atroz que existe en este mundo? ¿Lo harías Natalia?
Natalia lo miro entre confusa y lastimada.
-¿¡Cómo puede ser posible que le digas una cosa como es Angst!? Sabes muy bien que ella no te daría la espalda, así como no te la dio tres días atrás.
Mientras decía esto Natalia bajo la mirada con los ojos empañados en lágrimas.
Angst la miro y después se cubrió el rostro con las manos en una clara imagen de desesperación y tristeza.
María bajo la mirada perdida en la madera oscura de la mesa.
Entonces llego el joven con la comida y se alegraron de tener un pretexto para no hablar.
La gente que entraba y salía del pequeño y elegante local, no podía evitar dirigirles de vez en cuando una mirada… como si ellos no cuadraran con el resto de las personas que se encontraban ahí… como si ellos no pertenecieran a ningún lado.
Se quedaron mucho rato ahí y María espero pacientemente a que Angst y Natalia terminaran de saciar su hambre.
Cuando terminaron se quedaron un rato ahí sentados sin decir una sola palabra… pero después Natalia alzó la mirada con decisión y miro a Angst fijamente a los ojos.
-No- dijo solamente.
Angst la miro un tanto sorprendido sin entender muy bien a qué se refería.
-¿No qué?- preguntó éste.
-No lo hare.
Entonces Angst entendió sus palabras o al menos eso creyó. Sus ojos se llenaron de lágrimas y dolor. Se levantó con lentitud pero con firmeza e hizo ademán de marcharse.
-No te dejare solo- dijo María alzando la voz y haciendo que varias personas se volvieran para mirarla a ella y a Angst que se detuvo en seco al escuchar las palabras de Natalia- Nunca lo he hecho.
Angst dirigió una mirada hostil a los de la mesa contigua que habían estado observando todo con mal educada atención. Solo basto una mirada de sus fríos ojos azules para que temblaran de terror y desviaran l mirada a otro lugar que no fuera a su esbelta figura o a sus hermosos ojos.
Lentamente volvió a sentarse en su lugar y no supo que otra cosa hacer más que mirar fijamente las migajas de la mesa.
-Nunca te he dejado solo, y lo sabes Angst.
Éste cerró los ojos cansado, para después abrirlos y mirar fijamente a Natalia.
-Yo tampoco lo hare- dijo de todo corazón- lo prometo.
-Bueno- dijo María- Ya que nos encontramos haciendo promesas, me gustaría decirles que yo tampoco los dejare solos, más ahora que ha empezado la “temporada de caza”.
Angst sonrió cuando escucho esas palabras, por que en efecto era como sentirse dentro de la lista de animales que serían sacrificados en la temporada de caza.
-Ya no estaremos seguros en mi hogar- dijo Angst después de un rato- Ya no será un lugar seguro porque ellos ya saben que estamos ahí… y en cualquier momento regresaran.
-¿Cuánto tiempo tenemos antes de que eso suceda?
-No estoy seguro, pero por lo pronto hay que marcharnos lo más rápido que podamos.
Angst no paso inadvertida la tristeza que cruzó por los ojos de María.
-Yo…-dijo ésta- Yo no puedo Angst.
Natalia la miro sin entender mientras María los miraba a ambos y después desviaba la mirada.
-Yo no puedo dejar mi hogar atrás ¿Entienden?- dijo ella- Mi vida está aquí… mis cosas, mis pensamientos, mis sentimientos, mis recuerdos… todo…
-Pero si te quedas te mataran-dijo Angst sin miramientos.
María cerró los ojos y una lágrima cruzo fugazmente por su arrugada mejilla.
-Ya estoy vieja para esto hijo- dijo entonces y pareció que su rostro se hacía más viejo de lo que en realidad era- No puedo correr de un lado para otro, más cuando tengo mi vida hecha ya en este lugar. Si he de morir… moriré en donde he encontrado la luz del sol. Por otro lado ahora ustedes dos están más unidos de lo que creen- dijo mirándolos a ambos- Deben seguir adelante… deben encontrar las respuestas a las dudas que anidan en su corazón… y yo solamente sería un obstáculo para eso.
-No digas eso…- empezó Natalia pero María la interrumpió.
-Sí lo digo porque es hora de que pongamos las piezas en su sitio…
Angst la miro tan cerio que casi parecía que su rostro no había nacido para otra cosa.
-Irás con nosotros- ordenó con los ojos empañados de pronto.
Hubo un largo silencio.
-Yo…- dijo de pronto Angst- yo nunca conocí a mi madre… tampoco a mi padre… tú fuiste la única familia que tuve en mucho tiempo… y perderte sería como perder a una parte de mi… la que me enseñó todo lo que se acerca de la vida y de lo que me rodea.
María largo su mano vieja y maltratada al rostro de Angst.
-Hijo mío- dijo con una ternura como la de una madre a su hijo- ¿Sabes que antes de que yo te encontrara, mi marido había fallecido?
Angst la miro y negó con la cabeza.
María asintió y después miro a Natalia.
-Irme con ustedes supondría darle la espalda al hombre que amo… y sé que ustedes entienden eso más que nadie en el mundo- Angst y Natalia cruzaron una fugaz mirada un tanto sonrojados- Si me marcho con ustedes, estaría dejando atrás mi pasado para siempre, y con él, estaría dejando atrás la felicidad que impregno mi vida por muchos, muchos años.
Angst y Natalia se tomaron de las manos inconscientemente y María sonrió al darse cuenta de ello.
-No puedo ir- dijo con una sonrisa en el rostro- Yo me quedare aquí con mi marido, con mis recuerdos, con mi vida y mi pasado. No me marchare con ustedes.
Los dos miraban atentos a María que estaba perdida en viejos recuerdos.
-Disculpen estamos a punto de cerrar- dijo entonces el joven tímidamente, rompiendo la esfera que se había formado fuera de ellos y que no les había permitido darse cuenta de el tiempo que había transcurrido.
María regreso al mundo y Angst y María se percataron de que se habían tomado de la mano y las separaron con las mejillas sonrojadas.
Angst pagó la comida y abandonaron el restaurante no sin antes recibir unas últimas miradas por parte de las personas del local.
El viaje de regreso fue tranquilo y Angst le dijo a María que el conduciría si no le importaba y ella aceptó.
Natalia no pudo evitar que sus ojos se posaran de vez en cuando, en las finas y hermosas manos de Angst, y este cuando percibía su mirada, le sonreía tímidamente.
Por un momento los tres olvidaron los problemas que estaban armándose a su alrededor y conversaron alegremente de cosas triviales… sin importancia, pus sabían que pronto se soltaría la tormenta sobre sus vidas… Así que decidieron disfrutar de los últimos rallos de sol…
Cuando llegaron a casa Angst invito a María a pasar pero ella se limito a ver a los dos chicos con una tierna sonrisa en el rostro y dijo que no, que esa noche no se quedaría.
La vieron marcharse por la carretera y solo hasta que la vieron de vista en la curva, fue cuando decidieron regresar juntos a casa.
-¿No la dejaras quedarse cierto?- le pregunto Natalia a Angst mientras caminaban de regreso a casa.
Angst no respondió de inmediato.
-No- dijo solamente.
Natalia no insistió en el tema porque ella misma no estaba segura de a quien seguir.
Entonces Angst noto que Natalia titiritaba y no había llevado la chamarra que habían comprado.
-¡Natalia!- dijo en tono de reproche y ella lo miro sorprendida- ¡Te morirás de frio!
Se quito la chamarra que había comprado junto con la de Natalia y se la pudo a Natalia en un gesto de cariño.
-Gracias- dijo Natalia un tanto sonrojada.
-Por nada.
Continuaron caminando hasta que los recibieron las luces de la casa y Angst abrió con lentitud como si temiera encontrase a alguien ahí. Pero no había nadie aparte del silencio y la tranquilidad que los dos necesitaban.
Angst cerró la puerta tras de sí y se sentó en el sillón, completamente agotado.
Natalia se sentó a su lado y reprimió el impulso de abrasarlo.
-Esa noche…- empezó Angst- ¿Te hice daño?
Natalia lo miro sorprendida.
-No, claro que no- dijo ella negando frenéticamente con la cabeza como un niño que niega haber cometido una travesura.
Angst la miro con la preocupación impresa en el rostro.
-Dime la verdad.
-Juro que no me has hecho daño, no se lo has hecho a nadie- dijo Natalia con voz tranquilizadora.
Angst volvió a enterrar en el rostro entre las manos no sin antes dirigirle una última mirada a Natalia.
De pronto Natalia se levanto del cómodo sillón y fue a la cocina con una sonrisa en el rostro.
Angst se pregunto qué es lo que iría a hacer ahí y decidió esperar a que regresara para preguntarle. Pero en cuanto Natalia regreso de la cocina, no tuvo necesidad de preguntarle que había hecho pues en las manos traía la respuesta.
Natalia había recordado que tres días atrás María había sacado un fuerte licor de la cocina y justamente eso había ido a hacer ella en ese momento.
-¿Gustas?- pregunto Natalia en un tono un tanto juguetón.
-Si fuera tan amable señorita- dijo Angst siguiéndole el juego.
Natalia le sirvió en un elegante vaso la fuerte bebida y después se sirvió ella.
-Nunca antes había bebido esto… bueno… me refiero a cuando vivía con mis… con mis… padres- dijo Natalia cuando ya se había sentado de nuevo en el sillón.
-Es una rica bebida- Dijo Angst en susurros-. Más en momentos como este.
Entonces Angst sonrió de tal manera que Natalia no pudo resistir la tentación de devolverle el gesto.
-Salud- dijo entonces Angst con una sonrisa aún más grande y Natalia respondió de nuevo.
Después la sonrisa del rostro de Angst se borro por completo.
-¿Salud por qué?- preguntó éste.
Natalia se quedo en silencio.
-Por…- empezó pero luego se dio cuenta que no había absolutamente nada que festejar.
-Recuerdo- dijo ella después de un rato- Que a mi padre le encantaba esta bebida y casi siempre la tomaba junto con mi madre. Les gustaban mucho las fiestas porque era el único momento en el que podían convivir con otras personas… A mi hermano y a mi no nos gustaban mucho porque casi nunca hablábamos con nadie- Dijo sin poder evitar una sonrisa mientras se sumía en viejos y dolorosos recuerdos sin poder evitarlo.
-¿Cómo se llamaba tu hermano?- pregunto Angst en un susurro apenas audible.
-Se llamaba Leonardo- sonrió- pero casi siempre le decíamos “El pequeño Leo”. La diferencia de edades era mucha, así que casi siempre hacíamos cosas diferentes, pero normalmente a veces olvidaba que ya era mayor y me dedicaba a sumirme en mi infancia por un rato junto con él- Natalia no se había dado cuenta de que las lágrimas se desbordaban por sus mejillas desesperadamente- Nunca pude decirle lo mucho que me había gustado su regalo.
-¿Cuál regalo?-Me había regalado un muñeco que había hecho él junto con mis padres… Los tres habían participado en alguna cosa del muñeco… era el objeto más preciado que tenía en mi vida… Y lo perdí para siempre… al igual que perdí… perdí… a mi familia.
Angst la observaba con tristeza sin saber cómo consolarla.
-Eran las personas quienes más amaba en este mundo- Angst noto que su voz adquiría un ligero tono de cólera que se hacía cada vez más intenso mientras cerraba los puños con fuerza- Pero luego llegaron ellos y con ellos llego el fin de todo lo que habíamos construido juntos… Los matare Angst- dijo de pronto- Los matare lo juro… juro que los matare… lo juro.
Angst tomo sus manos cerradas en fuertes puños.
-Natalia- dijo él- matándolos solo lograras alimentar el odio que hay dentro de ti… y cuando ya no haya a quien matar… ¿Qué aras?
Natalia lo miro perpleja sin saber que responder.
-Pero si no lo hago… será como fingir que nada paso… y no puedo hacer eso… no puedo Angst…
-Se que te duele pero…
-¡NO!- grito Natalia enfurecida de pronto- ¡NO LO ENTIENDES! ¡NO SABES LO QUE ME HAN HECHO! ¡VI COMO TORTURABAN A MI FAMILIA SIN QUE PUDIERA HACER ALGO! ¡VI COMO MI HERMANO ME MIRABA SUPLICÁNDOME QUE LO AYUDARA! ¡NO SABES QUE ES PASAR POR ESO! ¡NO LO ENTIENDES! ¡NO TE IMAGINAS EL DOLOR QUE SE SIENTE CUANDO ALGUIEN A QUIEN AMAS… UNA CREATURA INOCENTE… TE MIRA SUPLICANDO HAGAS ALGO... QUE EVITES QUE LO SIGAN HIRIENDO! ¡YO LO VI ANGST! ¡VI LO QUE LE HACÍAN A MI HERMANITO, A MI PADRE Y A MI MADRE! ¡SOLO TENÍA SIETE AÑOS ANGST!
Él la vio con los ojos muy abiertos y entonces se dio cuenta de la furia que guardaba en su interior aquella mujer… de las ganas que tenía de destrozar a quien le había hecho eso a su familia… y supo entonces que tenía la necesidad de saciar su sed de venganza y que tarde o temprano no resistiría más y se iría en busca de la persona que le había causado tanto dolor… iría en busca de una venganza casi tan sádica como la manera en la que él casaba.
De pronto el también sintió una oleada de ira… ¿Cómo podía ser alguien capaz de causar tanto dolor? ¿Cómo podía ser alguien capaz de destrozar a una persona sin sentirse culpable… sin sentir aunque fuera un poco de pena?
-Dime Angst…- dijo de pronto Natalia- Tú dices que solo lograre alimentar el odio que hay dentro de mi… ¿Y si no lo satisfago… que crees que sucederá?
Natalia no lo dejo responder pues se subió a toda prisa a su habitación dando un portazo tras de sí.
Angst se quedo un momento ahí sentado con la mirada perdida por donde se había marchado Natalia… y entonces se le ocurrió una idea… era algo malo, muy malo, pero algo le decía que si no lo hacía esto traería cosas mucho, mucho peores…
-¿Natalia?- llamo Angst al otro lado de la puerta.
Angst escuchaba los suaves sollozos de Natalia al otro lado de la puerta y lo desesperaba saber que no podía hacer nada para parar aquel lento y pesado sollozo.
-¿Natalia?- Volvió a decir.
Por fin Natalia abrió la puerta con los ojos hinchados de tanto llorar y la mirada perdida en otro lugar.
Se sentó en el borde de la cama y Angst la imitó.
-Se que… nadie puede borrar la pena que anida en tu corazón- empezó Angst tímidamente- Y también se que la furia que guardas en tu interior jamás será saciada hasta que termines con tu “deber”- Angst noto que Natalia se ponía regida- Y… no soy quien para… impedírtelo… solamente quiero que sepas que…- No pudo continuar porque se le rompió la voz en mil pedazos.
Natalia lo miro más detenidamente y fue consiente entonces de lo mucho que a él le preocupaba ella misma… Y entonces supo con toda certeza que era lo que tenía que hacer…
Tomo su rostro entre sus manos y cansada ya de tanto dolor y tanta pena vio en los ojos de Angst… una esperanza… una luz… Acerco su rostro al de él y sin pensarlo dos veces depositó un suave beso en sus finos labios.
Angst no supo qué hacer y se quedo petrificado por un momento con el corazón palpitándole con fuerza mientras sentía como se le salía del pecho.
Cuando Natalia separo sus labios de los de él Angst la miro completamente anonadado.
-¿Por qué has hecho eso?- pregunto con un hilo de voz.
Natalia se encogió de hombros.
-Por que quise hacerlo… y si no lo hacía moriría… Así de simple.
En efecto lo dijo como si lo que hubiera hecho no tuviera la mayor importancia y entonces Angst supo porque… sabía que lo hacía con indiferencia porque si él la rechazaba entonces no le dolería tanto… y si la aceptaba entonces todo cambiaría para los dos…
El problema estaba en que descubrió que no quería rechazarla, al contrario la quería cada vez más cerca de él… que no se fuera nunca el sabor de sus tiernos labios.
La tomo no sin cierta brusquedad, y la obligo a mirarlo a los ojos.
-¿Por qué? ¿Por qué me haces esto Natalia? ¿Sabes que pudo matarte de un momento a otro si pierdo el control? ¿Sabes que podría matarte con un simple movimiento de sus dedos?- Esto último desconcertó un poco a Natalia ¿A quién se refería?- ¿Sabes cuánto me dolería perderte… y además saber que he sido yo quien te ha herido?
-Lo sé- dijo ella después de un rato- Pero eso no impide que sienta algo por ti.
-¿Y por qué demonios sientes eso? ¿Qué tengo yo que no tenga otro chico cualquiera? ¿Por qué te has enamorado de un monstruo como yo?
Natalia lo miro a los ojos muy seria.
-Porque tú no eres un monstruo… ¡Tú no sabes lo que es un monstruo! Yo viví rodeada de ellos por mucho tiempo… viví rodeada de hombres sin corazón que mataron a mucha gente inocente… tu… no eres un monstruo… los demás te han hecho ver como uno, pero no lo eres.
Angst la miro sorprendido y entonces capto la idea de sus palabras.
-Pero yo…
Natalia deposito un dedo sobre los labios de Angst y este sintió que el mundo le daba vueltas y el corazón le palpitaba cada vez más fuerte y rápido.
-No digas nada más- Entonces Natalia se acerco más a él hasta casi quedar encima de él- ¿Quieres saber qué es lo que veo en esta habitación?- Dijo ella en un susurro con un tinte seductor- Yo no veo un monstruo en ningún lado, yo veo un hombre, distinto a los demás, un hombre de un hermoso corazón… veo un hombre que me hace sentir cosas hermosas… dime… ¿Un monstruo hace sentir cosas hermosas?- Entonces un dedo de ella que se deslizó lentamente por el pecho de Angst desabotono el primer botón de su camisa- ¿Un monstruo sentiría amor por alguien? ¿Qué es lo que lo hace ser monstruo… su apariencia… como lo ve la sociedad… o sus sentimientos?- Lentamente desabotono el otro botón.
Angst estaba perdido en los ojos de Natalia, todo a su alrededor había desaparecido. Una suave y hermosa sensación recorría su cuerpo como pequeñas corrientes eléctricas que lo fueron obligando a responder las suaves carisias de Natalia hasta que llego un momento en el que decidió dejarse llevar por aquellos cálidos sentimientos que fueron inundando su pecho.
Natalia había logrado desabotonarle toda la camisa y ahora Angst estaba desnudo de la cintura para arriba mientras Natalia lo besaba y acariciaba con un amor que era inimaginable en un ser lleno de pena.
Natalia no podía parar abrumada de pronto por una lujuria inexplicable… Y pronto noto que Angst tampoco podía ya parar.
De pronto algo asusto a Angst… un dolor punzante y tremendamente intenso tan terrible que hasta el ser más poderoso del mundo habría gritado de dolor.
Sabía que era, pero ya no podía parar.
Natalia ajena a los dolores de Angst que únicamente mostraba una arruga permanente en la frente seguía besándolo y acariciándolo… lo amaba demasiado.
Mientras tanto Angst luchaba una gran batalla dentro de sí mismo… quería seguir, quería hacer el amor con aquella mujer que amaba tanto… con aquella mujer que le hacía sentir cosas inexplicables y hermosas.
Sus ojos adquirieron de pronto un brillo parpadeante mientras su cuerpo iba tomando otra forma.
Natalia lo miro a los ojos, jadeante y vio en ellos aquel brillo que a ella ya no le causaba temor alguno.
-No lo permitiré Angst- dijo ella- No dejare que te toque nunca más- su vos sonaba extraña y sin saber muy bien porque Angst se estremeció de puro terror- ¡¿Me has oído?!- dijo entonces con vos firme mientras lo basaba- ¡Salte de su mente! ¡Te lo ordeno!- Su vos estaba impregnada de un poder tal que Angst se sentía pequeño ante ella… ignoraba que sucedía pero pronto comenzó a sentir que el dolor disminuía y el brillo de sus ojos se apagaba poco a poco- ¡Te ordeno que abandones su mente pues tú no tienes poder sobre él!
Pronto todo término… el dolor había desaparecido por completo y entonces algo en la mente de Angst se estremeció un momento para después apagarse por completo.
-¿Cómo has hecho eso?- pregunto perdido ya por completo en los besos y en las caricias, perdido ya en la cercanía del cuerpo de Natalia… en su corazón palpitante… en su respiración jadeante… en sus suaves susurros…
Natalia respondió pero Angst ya no la escucho pues los dos estaban ya en otro lugar perdidos en un mar de sensaciones únicas…
Lejos, muy lejos de ahí, Kelzer soltó una maldición y cerró los ojos con fuerza.
-¿Qué sucede?
-Que se nos ha escapado de nuevo- dijo Kelzer.
-No sería de extrañar.
-Pero hay algo diferente…
-¿Qué es?
-Lo han ayudado… me han empujado de su mente… y eso es algo que ningún ser en la Tierra es capaz de hacer por muy poderoso que sea… ni siquiera alguien como nosotros es capaz de algo como eso…
Un dolor punzante y muy distinto al de la noche anterior apareció en varias partes de su cuerpo mientras se iba despertando poco a poco.
Conforme se despertaba… el dolor fue aumentando de intensidad casi hasta hacerse más fuerte que el dolor que había experimentado horas atrás.
Sin poder evitarlo más… despertó entre gotas de sudor y el dolor lo baño con todo su esplendor. Entonces recordó lo que había pasado… aquellas sensaciones hermosas… pero el dolor de su cuerpo no le permitía recordar con claridad…
En algún momento tenía que ver su cuerpo… y cuando lo hizo estaba totalmente aterrorizado.
Su cuerpo mostraba heridas graves rasguños profundos y pequeñas mordidas en varios lugares de su cuerpo sus manos llenas de rasguños y su pecho lleno de fuertes mordidas en las quela sangre ya se había secado hacía mucho y que ya comenzaban a sanar increíblemente rápido.
Entonces miro a un lado suyo donde yacía Natalia con una expresión de absoluta paz… pero con una enorme macha color vino en su boca.
Angst espantado vio las manos de Natalia que también se encontraban mancadas de aquella tinta color vino… sangre.
Natalia dormía plácidamente y ambos estaban desnudos en la cama, entonces Angst recordó… el amor que había sentido y aquella inexplicable sensación de placer… recordaba haber sentido aquellas mismas sensaciones en Natalia… recordaba sus suaves gemidos que le producían a él una sensación maravillosa... recordaba sus suaves caricias y sus movimientos… todo lo recordaba… todo… incluso lo que vino después…
Se miro el cuerpo de nuevo… las heridas ya casi no se veían pues su metabolismo le permitía sanar con increíble rapidez… pero aún así… el sentía las mordidas… los rasguños.
Él no había perdido el control… esta vez no…
Natalia suspiro en sueños mientras una suave sonrisa inocente se dibujaba en su rostro.
No, no es posible, ella no pudo haber hecho una cosa como aquella pensó Ni siquiera tiene la fuerza para hacerlo… esto no está pasando… esto no está pasando…
Su corazón palpitaba rápidamente mientras oscuros pensamientos abrumaban su mente poco a poco y el se negaba a aceptar la verdad.
Entonces algo surgió en su mente…
Se levanto con cuidado de no despertar a Natalia, quitó las sabanas con cuidado, solo las que estaban manchadas con sangre, se recogió el pelo en una cola de caballo y fue a darse una ducha para quitarse la sangre de las heridas que ahora no eran más que viejas cicatrices.
Una vez que termino de ducharse escondió las sabanas ensangrentadas en el bote de ropa sucia y fue por unas limpias.
Limpio las manos y la cara de Natalia con sumo cuidado para no despertarla hasta que ya no quedo ni una sola mancha.
Cuando termino aprovechando que Natalia se encontraba en un profundo sueño volvió, desnudo, a acostarse junto a ella.
Miro su rostro en la penumbra que ya comenzaba a clarear por el sol que asomaba ya en el horizonte.
La observo por mucho rato recordando todas aquellas hermosas sensaciones… y tratando de evitar las sensaciones desagradables…
Todo había sido tan hermoso… no pudo evitar que un estremecimiento de placer recorriera su cuerpo desnudo y cerró los ojos para disfrutar de la sensación.
Entonces volvió a mirar el rostro de Natalia y pronto sus ojos se fueron cerrando poco a poco dejándose llevar por el sueño y sus misteriosos caminos… pero antes de caer por completo, susurro suavemente un:
-Te amo Natalia.
Y cerró los ojos.
Lo despertó el olor delicioso de unos huevos revueltos.
La luz del sol entraba por la enorme ventana de la habitación y los pájaros piaban mil melodías a la vez.
Se tallo los ojos despejándose un poco y volteo a un lado… pero Natalia no estaba ahí.
-¿Natalia?- pregunto asustado- ¿Dónde estás?
Se levanto lo más rápido que pudo y corrió escaleras abajo hacia la cocina gritando el nombre de Natalia a vos en grito.
-¡Cálmate!- le grito esta desde la cocina- ¡Te va a dar un infarto!- Su vos sonaba alegre y tranquila… algo extraño en ella.
Angst estaba parado en el marco de la muerta con una manta tapándole las piernas.
Natalia rio ante tal imagen… su risa... cantarina y hermosa… nunca la había escuchado reír.
-¡Vamos Angst!- Dijo ella- ¿Ya te viste? ¡Estas hecho un desastre!- Dijo ella aún riéndose.
Angst la miro muy cerio y con cautela… casi con miedo… pero ella reía alegremente y no se dio cuenta de ello.
-¡Anda di algo que te quedaras mudo! ¿Es que te han cortado la lengua?
No estoy seguro Pesó él, pero no lo dijo.
Por fin decidió dejar sus dudas a un lado y sonreír tímidamente.
-Me preocupo que fueras a comerte todo eso sin mi- dijo riendo también.
-¿Bromeas?- dijo Natalia- No tengo un estomago tan grande.
Angst rio y se acerco a ella que aún freía los huevos en la estufa.
La abrazo con fuerza por detrás y depositó un beso en su cuello mientras ella soltaba una risita.
-Ha sido muy hermoso- dijo Angst a su oído.
-Ya somos dos- dijo Natalia sonriendo de hito en hito.
Angst aspiro el aroma de su cabello y los olores de su piel... tan deliciosos y casi imperceptibles para cualquier humano.
-Me haces cosquillas- dijo ella riendo.
Angst la beso de nuevo en el cuello.
-Ha sido realmente muy hermoso- dijo de nuevo.
Natalia apago la estufa y se volteo hasta quedar frente a frente aunque aún rodeada por sus fuertes brazos.
Con un dedo acarició el entorno de su pecho desnudo… sus formas… su palidez… su delicadeza.
Angst no pudo evitar estremecerse y ella sonrió ante su reacción.
-Me gusta que hagas eso- dijo ella.
-No puedo evitarlo siendo tu quien lo hace.
Entonces lentamente depositó un beso en los labios de ella, quien cerró los ojos para disfrutar del sabor de sus labios.
-Yo…- dijo ella cuando sus labios se separaron por apenas un centímetro- Te amo Angst… no me preguntes porque, simplemente lo hago y ya…
Angst acaricio su mejilla con una de sus finas y largas manos.
-Yo también te amo- fue su única y totalmente sincera respuesta.
Después de un rato Natalia sonrió y dijo:
-Se enfriaran los huevos si no los comemos… solo espero que sepan bien.
-Oh ya verás que saben bien- dijo Angst sonriente.
Se sentaron en la pequeña mesa y dieron el primer bocado.
Angst no puedo evitar abrir mucho los ojos.
-¡Santo cielo esta delicioso!- Dijo él.
-¿Te gusta?
-¡Mucho! Sería capaz de comerme todo lo que has cocinado- Y no era ninguna broma pues de un momento a otro Angst ya había devorado todo (excepto la ración de Natalia) lo que había en la mesa.
-¡Si que comes mucho!- Dijo Natalia con una sonrisa en la cara.
- Claro pues es mi…- Angst no pudo terminar la frase.
-¿Naturaleza?- Le ayudo Natalia.
-Sí.
Comieron muy a gusto mientras conversaban de cosas triviales que los hacían sonreír a ambos. Angst nunca la había visto tan feliz desde que la había conocido… tan fuerte… tan viva… ¿Qué le pasaba? No podía parar de hacer millones de preguntas acerca de lo que había pasado pero tampoco quería arruinar aquel dulce momento con estúpidas preocupaciones… así que decidió mantenerlo en secreto de momento hasta que estuviera completamente seguro de que era lo que ocurría. Mientras tanto pensó No dejare que nada le pase… y no dejare que descubra que sucede, pues ya tiene suficientes preocupaciones…
Aunque de algo estaba seguro… Después de saber que lo que pasaba no era normal… también sabía una cosa más… Nadie en el mundo sería capaz de detener su sed de venganza cuando esta fuera demasiado grande ya para soportarla… ni siquiera él…
