Fraces del libro

"Los árboles son muy buenos conejeros, nos ayudan y nos cubren con su sabiduría… eso ayuda más que cualquier cosa"

lunes, 30 de noviembre de 2009

Boseto- Capitulo I

Natalia corría a todo lo que daban sus pies… Ya no podía más… de un momento a otro caería y nadie la levantaría, todos seguirían caminando por la calle como si no hubiera nadie ahí… esa era la sociedad en la que vivía: Nadie te tendía la mano, nadie te dirigía una mirada de compasión… No eras nada en esa sociedad.

Sus ropas destrozadas y sus manos ensangrentadas no producían ninguna clase de sensación en las personas que caminaban a su lado.

Gritaba y pedía ayuda… Natalia solo quería que alguien le tendiera la mano, la abrazara y le dijera que todo estaba bien, que ahora estaba a salvo.

Hacía mucho rato que los había dejado atrás pero ella aún sentía sus manos ásperas, aún escuchaba sus pisadas atrás de ella, aún sentía los golpes en la cara y su cuerpo torturado por los garrotazos no soportaba más tanta pena.

¿Por qué habían hecho eso? ¿Qué había hecho su familia para merecer eso?

Estaba sola, ya no estaba su hogar para hacerla sentir bien, solo quedaban fotografías de las personas a las que más amaba en la tierra y que nunca más volvería a ver…

Corría y corría pero llego un momento en que sus piernas no pudieron más, y aún con lágrimas en los ojos, aún con las manos ensangrentadas y el cuerpo torturado, resbalo y calló…

Pero algo… alguien la sujetó firmemente… la levantó y por primera vez alguien susurro a su oído lo que quería escuchar:

-Tranquila, todo está bien, todo está bien…- Dijo él con una voz que a ella le pareció dulce, amorosa, grave pero hermosa…

La sujetó entre sus brazos fuertes y delgados y por primera vez en mucho tiempo… se sintió segura y pudo llorar todo lo que había sucedido… ahora podía cerrar los ojos y dormir tranquila…

-¿Quién te ha hecho esto criatura?- Pregunto él con la voz rota y furiosa- Dime quien te ha hecho esto, dímelo…

Eso fue lo último que escucho Natalia antes de caer en un profundo sueño… antes de esbozar con los labios una pequeña sonrisa… de paz.

Despertó en una habitación pequeña pero acogedora.

Tenía frío, mucho frío… descubrió que estaba prácticamente desnuda y solo la cubrían vendas por todo el cuerpo, así que se tapo con una camisa negra que vio colgada de una silla.

Le quedaba grande pero era calientita así que no se la quito.

Se levanto de la cama y miró a su alrededor…

No, ella no conocía aquel lugar. ¿Dónde demonios estaba entonces?

Busco alguna pista en la habitación pero no había casi nada, la habitación era la de una persona que no pasa mucho tiempo en casa.

Estaba muy oscuro así que decidió abrir una ventana, que por cierto era gigantesca.

Corrió las persianas y se llevo una gran sorpresa:

Frente a ella se extendía un mar de árboles hermosos en lugar de las grotescas construcciones humanas.

-¿En dónde estoy?- Se pregunto Natalia a sí misma.

Decidió salir de la habitación para explorar. Cuando lo hizo se encontró con un pasillo de madera que daba hacia unas escaleras.

Bajó y se encontró con que la casa era pequeña, pero muy acogedora. Mucho más que la habitación.

La puerta estaba abierta y salió fuera de la casa…

La casa se encontraba en medio de un claro y los árboles que la rodeaban tenían diferentes tonos de cafés y naranjas en las hojas.

-Son hermosos los colores del bosque en etas épocas del año- Dijo una voz grave pero suave que le resulto extrañamente conocida.

Ella no respondió, se limito a quedarse muy quieta, petrificada de terror.

-Tranquila- Dijo él hombre- No temas, no… no te hare daño.

Lentamente Natalia se dio la vuelta para ver el rostro de aquel hombre de vos hermosa.

Se llevo una gran sorpresa cuando le vio el rostro… Era fino, elegante y sobre todo era hermoso. Era muy alto y delgado, y su pelo negro caía en cascada sobre su espalda.

Natalia lo vio con desconfianza.

-¿Quién eres?

-Mi nombre es Angst- dijo él con voz elegante y suave- Y dígame… ¿Con quién tengo el honor?

Natalia dudo un momento y aún encogida sobre sí misma dijo:

-Na… Natalia.

-Natalia- susurro Angst con un tono de dulzura en la voz- Su nombre se me hace conocido señorita.

-No lo creo- dijo ella un poco menos asustada.

Hubo una larga pausa y después Angst dijo:

-Estabas muy débil y asustada… Te veías tan frágil… No podía llevarte a un hospital así que te traje aquí… espero que no te moleste… Natalia.

Entonces ella recordó todo lo que había pasado como si le hubieran echado una cubeta con agua.

-Ellos… no… no… ya no quiero…- Cerro los ojos con fuerza y se pego en la cabeza con los puños mientras se dejaba caer al suelo del bosque.

Angst corrió hacia ella para evitar que se lastimara.

-Tranquila… -susurro suavemente- Ya paso, no dejare que te hagan daño de nuevo- Dijo él mientras la abrazaba con extremada delicadeza y la obligaba suavemente a posar su cabeza sobre su pecho- Sssh, todo está bien, ahora estas a salvo… Tranquila…

Poco a poco Natalia se fue calmando, mientras aún sollozaba un suave “no”.

El viento soplo con fuerza revolviéndole el cabello a ambos.

Natalia miro el rostro de Angst que estaba muy cerca del suyo.

-No dejare que te toquen de nuevo- Susurro él.

-Pero… me han quitado todo lo que amaba en este mundo- Dijo ella con lágrimas en los ojos y un tinte de profunda ira.

-¿Qué te han quitado criatura?

-A mi familia… Mi hogar…- Dijo ella haciendo más notoria su ira contenida.

Angst abrió mucho los ojos y la miro fijamente.

A Natalia le sorprendió que alguien tuviera unos ojos tan hermosos como los suyos… de un azul claro brillante y hermoso.

Angst hizo que posera su cabeza de nuevo en su pecho para que se calmara.

-No te preocupes- Dijo él con un tono siniestro e la voz- No volverán a tocarte a ti ni a nadie… Te lo prometo.

Natalia serró los ojos y dejo que las lágrimas resbalaran por sus mejillas.

Se quedaron un momento más así acuclillados y abrazados en el suelo del bosque hasta que Angst noto que Natalia temblaba inconscientemente por el frio.

-¡¿Por qué no has tomado un poco de ropa?!- La reprochó- ¡Está helando aquí afuera!

-Es… es que no encontré mi ropa.

Angst sonrió con ternura al ver que Natalia estaba usando una de sus camisas.

Ella se dio cuenta de este detalle y no pudo evitar sonrojarse.

-Lo siento… yo…- No pudo terminar la frase.

-No te preocupes- Dijo él con amabilidad- De todos modos te sienta bien el negro- Dijo con una sonrisa.

Natalia no pudo evitar sonreír y rio tímidamente.

-Vamos adentro- Dijo Angst- Te conseguiré algo de ropa.

Entraron de nuevo a la casa y Natalia se sintió un poco más segura por alguna extraña razón.

-¿Tienes hambre?- Pregunto Angst desde la cocina, un cuarto pequeño sin mucho que ver más que una pequeña mesa con una silla.

Angst se dio cuenta de que Natalia no tenía donde sentarse.

-¡Oh!- Dijo él- Lo siento, es que… no acostumbro a estar acompañado.

Natalia noto la profunda nostalgia que escondían sus palabras.

-No te preocupes- Dijo ella tratando de esconder sus dudas- Me sentare en donde sea.

-No. Por favor… -Dijo Angst arrastrando la silla e invitándola a sentarse.

Natalia lo miro agradecida y tomó asiento.

-Bueno… No tengo mucho de comer aquí pero… podría prepararte algo…

Natalia se dio cuenta entonces de que Angst tampoco acostumbraba a prepara el desayuno y se pregunto entonces que comía…

Sonrió con ternura y se levantó de la silla.

-No te preocupes, y haré el desayuno.

Angst la miró agradecido y fue a buscar otra silla para sentarse.

Mientras tanto, Natalia saco unos huevos de un canasto y un sartén pequeño.

-Espero que te gusten los huevos estrellados- Dijo ella con lágrimas en los ojos, pues esa frase la decía su madre cuando veía que su padre bajaba las escaleras con los pelos revueltos porque acababa de despertarse- Si me gustan… ¿Cómo estas pequeña?- Continuó ella imitando las voz de su padre con una sonrisa en el rostro mientras las lágrimas volvían a resbalar por sus mejillas.

Natalia recordó como después de su padre bajaba corriendo su hermano menor, siempre creyendo que era un explorador en una selva tropical, se sentaba muy sonriente y esperaba a que su madre le sirviera el huevo.

Natalia no se dio cuenta de que Angst estaba en el marco de la puerta observándola con la tristeza y la ternura pintadas en su rostro, no lograba entender como alguien podía causarle tanto daño a una persona.

Natalia sintió su presencia, se seco las lágrimas rápidamente y continúo preparando el desayuno.

Angst se sentó y espero sumido en sus pensamientos.

-Ya están- Dijo Natalia forzando una sonrisa.

Se sentó después de servirle el desayuno a Angst y dio el primer bocado.

Muchos recuerdos llegaron a su mente como una tormenta… recuerdos de algo que la perseguía hasta en sus sueños… recuerdos de todo el dolor que le habían causado a ella y su familia.

No puedo evitar sentir nauseas ante tales recuerdo.

Angst se paro lo más rápido que pudo y la sujetó.

Cuando las nauseas se fueron Natalia miraba el suelo con la mirada perdida.

-Dime quien te hizo esto- Susurro Angst a su oído produciéndole a Natalia una extraña sensación- Dímelo… dímelo… dímelo…

Natalia cerró los ojos y se dejo llevar por el sube susurro de la voz de Angst.

-Nunca vi quien fue…- dijo por fin Natalia en un tono de voz tan bajo que Angst tuvo que esforzarse un poco para entenderla.

A lo lejos escucharon el ladrido de un perro y Natalia sintió como Angst se ponía tenso. Se paró velozmente y salió corriendo de la cocina.

-¿Angst?- Pregunto Natalia desde la cocina.

-Tranquila vuelvo en un momento.

Natalia hizo caso omiso de sus palabras y lo siguió hasta la puerta de la casa.

Angst se asomo por la ventana que se encontraba al lado de la puerta y frunció levemente el ceño mientras el ladrido del perro se hacía cada vez más fuerte.

-¿Qué es?- Preguntó Natalia asustada.

-Ssssh- La calló Angst- Sube a la habitación y quédate ahí, vuelvo en un momento.

-Pero…- dio Natalia.

-… Por favor quédate ahí y no te muevas de la habitación- La interrumpió Angst mirándola con la desesperación en la mirada.

Natalia lo miro un momento a los ojos y supo que algo no marchaba bien.

Corrió lo más rápido que pudo escaleras arriba y se encerró en la habitación.

Pego su oído a la puerta y trato de no emitir ningún sonido… Escucho… pero no se oía nada por fuera.

Hasta que de pronto los ladridos del perro cesaron por completo.

Y instantes después alguien toco a la puerta de la habitación haciendo que Natalia soltara un grito.

-Tranquila- Dijo Angst al otro lado de la puerta- Soy yo.

Natalia se calmo un poco y cerró los ojos. Después de un momento, lentamente abrió la puerta para encontrarse con el rostro de Angst… aquel rostro que le producía tantas sensaciones.

-¿Qué paso?- Pregunto ella tímidamente.

-Nada, no ha pasado nada, solo personas que molestan a veces.

Natalia sabía que Angst no le estaba diciendo la verdad pero no pregunto nada más pues había aprendido que a veces era mejor no preguntar.

-Ven te mostrare algo- Dijo Angst sonriendo amablemente.

Angst la llevó hacia una habitación en la que Natalia no había reparado antes.

Abrió la puerta y era otra habitación.

-Aquí podrás encontrar un poco de ropa más a tu medida- Dijo el sonriendo.

Cerró la puerta y dejo que Natalia explorara la habitación.

Natalia encontró un mueble al lado de la cama, lo abrió y encontró que había montones de ropa, toda para hombre, pero al menos era más pequeña y le quedaría más o menos bien.

Se probó un pantalón de mezclilla y lo ajusto con un cinturón que encontró. No se molesto en buscar otra camisa pues la que tenía puesta le gustaba y la mantenía caliente.

Pero lo que si trato de encontrar fue una chamarra, la cual no encontró por ninguna parte.

Salió de la habitación y fue en busca de Angst para que le indicara en donde podía conseguir una chamarra.

Lo encontró fuera de la casa sentado en el pasto.

-Disculpa, no encuentro una chamarra.

Angst la miro un tanto confundido.

-¡Oh!- dijo después de unos instantes- No tengo chamarras aquí.

-¿No? ¿Con este frio y no tienes ni una sola chamarra?

-No- Dijo Angst riendo alegremente- Supongo que he de comprar alguna chamarra para ti.

Natalia sonrió con alegría y por un instante sus miradas se encontraron. Algo sacudió los corazones de ambos pero ninguno se atrevió a dar a entender que algo estaba pasando.

-Vamos adentro, que si no tengo chamarras entonces te enfermaras- Dijo Angst tratando de romper la repentina tención entre ambos.

Cuando paso junto a Natalia la roso suavemente con el brazo y tanto él como Natalia sintieron como si un torrente eléctrico les recorriera el cuerpo de pies a cabeza.

Se miraron por un instante y después Natalia desvió la mirada… Sin saber muy bien porque aquellos ojos azules la intimidaron por un instante.

Angst frunció el ceño con tristeza y se metió a la casa.

Cuando ambos estuvieron adentro, Natalia se dirigió a la cocina dispuesta a seguir desayunando.

Se sentó en la mesa y tomo los cubierto para seguir comiendo el huevo que ahora estaba frio y no sabía bien.

-¡Espera1- Le dijo Angst- ¿Piensas comerte eso? ¿No crees que ya o está apto para comerse?- Pregunto con una sonrisa en el rostro.

Natalia miro el plato y después miro a Angst y sin poder evitarlo se rio a carcajadas.

-Si tienes razón, este huevo ya no está apto para comerse.

Pero entonces a Natalia le rugió el estomago.

-Pero parce que tu estomago dice lo contrario- Dijo Angst- Ven te llevare a algún lado a desayunar.

Natalia lo miro agradecida Y se levanto de la mesa dispuesta a lavar los platos.

-No te preocupes por eso, yo lo hago- Dijo Angst mientras tomaba las manos de Natalia para evitar que llevara los platos al lavabo.

Cuando sus manos se tocaron, sin poder evitarlo intercambiaron una mirada rápida en la que Angst aprovecho para decirle lo mucho que lo confundía aquella situación.

Pero pareció que Natalia no percibió el mensaje, porque desvió la mirada con las mejillas sonrosadas.

Angst llevo los platos al lavabo y Natalia espero en silencio a que terminara de guardar los platos.

Después de un rato Angst le pido a Natalia que la siguiera fuera de la casa, cerró la puerta de la casa y Natalia lo siguió.

Al lado de la casa, Angst tenía otra pequeña casa en la que guardaba artefactos de jardín y cosas por el estilo. Pero lo que sobresalía de aquel lugar era el objeto enorme que se encontraba cubierto por una manta enorme.

-¿Qué es eso?- Pregunto Natalia sorprendida.

-Esto… es una moto- dijo Angst destapando el gran objeto.

Efectivamente lo que había ahí era una enorme moto negra, muy bien cuidada y casi reluciente.

Natalia se quedó con los ojos abiertos como platos pues había visto muchas motos a lo largo de su vida, pero nunca había visto una tan cuidada y hermosa.

Angst se dirigió a un mueble en donde se encontraban colgadas unas llaves.

-Sebe- Dijo Angst señalando la moto con la mirada.

Natalia se quedó de piedra.

-¿Qué?- Pregunto pese que había oído perfectamente.

-Que subas- dijo Angst con amabilidad- Te llevare a desayunar.

Natalia seguía sin poder mover un musculo.

-No me digas que nunca te has subido a una moto- Dijo Angst riendo alegremente.

Natalia se limito a negar con la cabeza.

-Vamos no te pasara nada, sube- Dijo Angst sonriéndole para infundirle valor.

Natalia no pudo resistirse ante tal sonrisa y acabo aceptando.

Angst se subió primero para poder agarrar los manubrios de la moto y le pidió a Natalia que se sentara atrás de él.

Angst tomo los brazos de Natalia sin previo aviso y los puso alrededor de su cintura.

Por un momento Natalia no supo qué hacer ni que decir.

-Sujétate bien- Le ordeno Angst y Natalia, por toda respuesta, enroscó más sus brazos alrededor de la cintura de él.

Entonces Angst arrancó y a Natalia la sorprendió el pánico, pues nunca se había subido a una moto, y había visto demasiados accidentes como para tenerle confianza a un artefacto como ese.

Angst salió del garaje y entonces comenzaron a moverse a gran velocidad por el bosque.

Mientras avanzaban por el bosque Natalia observaba el bosque a gran velocidad y Angst se sumía cada vez más en sombríos pensamientos.

Sin poder evitarlo por más tiempo, Natalia recostó su cabeza en la espalda de Angst, que se estremeció con el tacto y cerró los ojos por un momento para disfrutar aquella sensación… que hacía mucho tiempo que no sentía… La sensación de otro cuerpo cerca de él…

Pronto se encontraron en la carretera y Angst acelero. Natalia ya no sentía tanto miedo, pues la presencia de Angst, por alguna extraña razón y a pesar de que era un completo desconocido para ella, le infundo seguridad.

Por fin llegaron a una zona más poblada en la que había bastantes gasolineras, tiendas de regalos y restaurantes.

Angst, freno frente a un restaurante simple al que se notaba que él iba muy seguido.

Entraron y muchos se les quedaron viendo y aunque esto incomodo un poco a Natalia, Angst no les prestó atención.

Se sentaron en la primera mesa que vieron y Angst comenzó jugar nerviosamente con el salero que estaba en la mesa.

-Hola chico- dijo una mesera que se les acerco para atenderlos. Era una señora de pelo cano y piel arrugada por la edad. Aparentaba ser una persona agradable así Natalia le sonrió con confianza- ¡Baya! ¡Ya era hora de que trajeras una chica por aquí!

Natalia no pudo evitar ponerse colorada y Angst no hizo más que desviar la mirada y reír con nerviosismo.

-Cierra la boca María- Dijo Angst de forma juguetona.

-Está bien, yo no dije nada. ¿Qué van a pedir?

Angst miro a Natalia comprendiendo que algo no marchaba bien.

-¡Oye!- Dijo sonriendo con ternura- No te preocupes, pide lo que quieras, no hay problema.

María miro a Angst notoriamente sorprendida para después sacudir la cabeza y mirar de nuevo a Natalia esperando con la pluma en la mano.

-Emmm… -dijo Natalia- Supongo que pediré unos huevos con tocino y un jugo de naranja.

-¿Nada más?- Pregunto amablemente María.

-Si, por favor.

-Bien… ¿Y para ti Angst?

-Lo mismo que ella por favor.

-Hoy no vienes con hambre ¿verdad?

Angst sonrió apenado.

-No María hoy no vengo con hambre.

-Bien vuelvo en un momento.

-Sí- dijeron Angst y Natalia al unísono.

Hubo un momento de tención entre ellos cuando María se fue.

-Emm…- Dijo Angst tratando de romper el tenso silencio entre ambos- Y… ¿Qué te parece este lugar?

Inmediatamente después de que pregunto aquello, se sintió completamente estúpido.

Pero Natalia no lo tomó así, sonrió y se acomodo un poco mejor en el asiento en el que se encontraba.

-Es un lugar… agradable… Es… me pone tranquila estar aquí… No lo sé es una sensación extraña.

Angst se quedo un momento cerio y muy callado. Después lentamente sonrió.

-Eso es bueno… Tú… Necesitabas un momento de paz…

Natalia supo a que se refería y bajó la mirada, pues no quería que Angst viera las lágrimas en sus ojos… pero ya era muy tarde, las había visto.

Sin poder evitarlo Angst tomo las manos de ella entre las suyas e inmediatamente después Natalia le dirigió una mirada de cariño y agradecimiento.

-Ya no tienes por qué preocuparte más… Yo cuidare de ti criatura y no dejare que nadie te haga daño una vez más.

Natalia lo miro sorprendida por las palabras que él le había dicho, y lentamente una tierna sonrisa fue dibujándose en su rostro.

Entonces llegó María con sus platos y Angst se vio obligado a retirar sus manos de las de Natalia con notorio pesar para que María pudiera poner los platos.

-Bien aquí están sus ordenes- Dijo María mirando a Natalia con una amable sonrisa- Cualquier cosa que necesiten estoy a sus órdenes.

-Gracias María- Dijo Natalia mientras Angst la miraba sin que ella se diera cuenta.

-Por nada linda- Dijo María.

Cuando ella se fue Angst invito a Natalia con un gesto a que probara la comida.

-Anda vamos, se que te gustara.

Natalia dio el primer bocado y casi se quedo sin habla de lo rico que estaba.

-¡Esta delicioso!

Angst le sonrió con ternura.

-Sí, así es- Dijo él- Es por esta comida por la que vengo aquí todos casi todos los días.

-¿En cerio?- Preguntó Natalia- ¿Entonces no sueles comer en tu casa verdad?

-No, me parece que no- Dijo Angst entre pequeñas risitas.

Natalia lo miro un momento mientras se metía el segundo bocado.

-¿Qué pasa?- Preguntó Angst cuando percibió su mirada.

-Nada- Dijo Natalia- Es solo que me preguntaba… No, nada olvídalo.

-Anda vamos no temas, dímelo… ¿Qué me quieres preguntar?

Natalia dudo un momento más, pero al final no pudo resistir la tentación de preguntar:

-¿Por qué… por qué vives solo? ¿No tienes parientes… nada?

Angst se sorprendió un poco por la pregunta, pero poco a poco su expresión de sorpresa se convirtió en la máscara perfecta de la melancolía.

-¡Oh! ¡Lo siento! Eh sido muy descortés, lo lamento- Dijo Natalia notoriamente apenada por lo que había dicho- Eh sido una estúpida, lo siento.

-No- dijo Angst en voz baja- Nada de eso, es solo que… No suelo hablar del tema… en general no suelo hablar mucho con la gente… yo… No estoy acostumbrado a este tipo de situaciones… eso es todo.

Natalia lo miro y entonces se dio cuenta de algo en lo que antes no había reparado… En la extrema tristeza y dolor que guardaba su mirada.

-No… no respondas si no quieres… yo… no debí haber preguntado.

-Tranquila, no pasa nada, no te preocupes- Dijo Angst en un intento de tranquilizarla.

Siguieron comiendo en silencio hasta que por fin Angst lo rompió.

-Y dime… ¿No te molesta que viva muy apartado del resto del mundo?- Dijo él con una sonrisa juguetona.

-No, la verdad es que no- Respondió Natalia- Normalmente a mi… familia le gustaba vivir de esa manera, un poquito alejados del resto del mundo… pues esa era nuestra manera de entender mejor al mismo mundo.

Angst se quedo con la boca abierta por un pequeño instante.

-Eso es sorprendente…- Logro decir.

-Sí que lo era, desde pequeña me enseñaron a usar los cinco sentidos de mi cuerpo para disfrutar de los millones de placeres que existen a nuestro alrededor…

Angst no supo que decir pues lo que ella le decía era la manera en la que él vivía y nunca había llegado a pensar que a alguien más le gustara vivir de esa manera.

Angst no pudo evitar cruzar una mirada con Natalia que se les hizo eterna a ambos, pues con esa sola mirada se dijeron muchas cosas que probablemente con palabras nunca habrían sabido expresar…

Algo se movió en el interior de ellos… algo que llevaba mucho tiempo apagado y se encontraba muy lastimado… pero que ambos sabían que juntos lograrían que pronto sanara por completo.

La mirada que habían intercambiado en ese momento no se iría de sus mentes nunca…

Natalia comenzó a percibir algo extraño en los ojos de Angst cuando María llego rompiendo el contacto visual entre ambos.

Natalia sacudió la cabeza un tanto confundida y Angst parpadeo sorprendido.

-¿Desean algo más?- Pregunto María sin darse cuenta de que había interrumpido aquel momento.

-¿Quieres algo más?- Le preguntó Angst a Natalia tratando de no mirarla directamente a los ojos para evitar que sucediera lo mismo enfrente de María.

-No gracias- Dijo Natalia que ya se había comido todo.

En cambio Angst no había probado casi nada de su plato.

-Oye chico- Dijo María mirando a Angst con un rostro que denotaba una verdadera preocupación- ¿Te encuentras bien? ¿No estarás enfermo? No es normal que no comas, normalmente no paras de comer hasta que te has acabado todo lo que tenemos aquí.

-Bata María, estoy bien, gracias- dijo Angst notoriamente apenado ante el comentario de María frente a Natalia.

-Sera mejor que vallas al médico y te diga si tienes algo, pues andas muy raro.

Angst sonrió y sacudió la cabeza.

-Tráeme la cuenta María, por favor.

-Está bien, está bien- dijo ella de forma en la que se zafó del problema inocentemente.

-Se preocupa mucho por ti- dijo Natalia- Eso es un muy lindo detalle de su parte.

-Si bueno es normal- respondió Angst- La conozco desde que tengo uso de memoria, ha sido mi única amiga desde… desde…

Angst no pudo terminar la frase.

Natalia no insistió más en el tema, pero pronto tendría que saberlo si planeaba vivir con él, al menos hasta que se recuperara por completo y pudiera conseguir un hogar en otro lugar cerca de ahí.

María regreso con la cuenta y Angst pago lo más rápido que pudo.

Se levanto y Natalia hizo lo mismo.

-Adiós chicos, vallase con cuidado- Dijo María cuando ya se marchaban.

-Lo tendremos María, gracias- Respondió Angst.

-¡Y cuida bien a esa chica he Angst!- Grito María para quela escucharan lo dos chicos que ya cruzaban la puerta.

-¡Te lo prometo!- Respondió Angst mientras sonreía y sacudía la cabeza.

María vio como se alejaban lentamente por la carretera y su rostro se torno repentinamente preocupado.

-Algo no me gusta… Algo no huele bien…- dijo para sus adentros.

Cerró los ojos, sacudió la cabeza, se encogió de hombros y continúo trabajando.